Preocupados por el brote histórico de dengue que afecta a la Argentina, estudiantes santafesinos de la Escuela Estanislao López, de la localidad de Las Petacas, pusieron en marcha un proyecto para crear pastillas sustentables para repeler los mosquitos del dengue utilizando cartón reciclado y plantas aromáticas que recogieron por el pueblo.
Las Petacas es un pueblo pequeño, con algo más de 1000 habitantes, ubicado en el departamento San Martín de la provincia de Santa Fe. Su principal vía de comunicación es la Ruta Provincial 20.
Las pastillas o tabletas son producidas en el Laboratorio de Ciencias Naturales por alumnos de segundo año del nivel secundario guiados por la docente Mariana Echarri.
SIEMPRE SON BUENAS IDEAS LAS QUE SURGEN DE ESTA ESCUELA DE LAS PETACAS. En los últimos años el establecimiento educativo fue noticia por la creación de lápices aromáticos para personas con disminución visual. También desarrollaron mapas con relieve escritos en braille. Antes de eso, habían desarrollado un observatorio astronómico móvil y hasta un banco de sangre. Y ahora llegó el turno de una nueva iniciativa: pastillas sustentables contra mosquitos en medio del brote de dengue.
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En la región, las pastillas ya son furor. Foto: Miradorprovincial.com.
Con la idea del proyecto definida, en marzo, el curso —integrado por 13 estudiantes de solo 14 años— guiado por la docente empezó a trabajar sobre las posibilidades existentes y reales de desarrollar un producto sustentable desde lo medioambiental y lo económico.
Fue así que se dedicaron a conocer los repelentes naturales, es decir, las plantas aromáticas con las que los mosquitos no tienen mucha afinidad. Y por medio de cartón, prepararon tabletas que cuando se las coloca en los aparatos convencionales largan un aroma que ahuyentan a los mosquitos.
En el propio relato del proceso productivo la docente detalló cada paso desarrollado por los estudiantes hasta llegar al producto final. “Utilizamos las planchas de cartón que tienen el espesor de las tabletas comerciales para que entren en el aparato. Es materia prima que se consigue en cualquier lado. Preparamos, con las plantas aromáticas, una especie de caldo que dejamos estacionar y luego embebemos el cartón, le colocamos un colorante vegetal para darle un color verde y, una vez que están secas, les pasamos un aceite esencial de citronela. Las dejamos estacionar y quedan listas para usar. Desprenden un aroma que es muy agradable y totalmente natural, nada invasivo ni tóxico”, explicó al diario El Litoral.
Todos los vecinos de Las Petacas ayudaron en la obtención de la materia prima. Las plantas aromáticas que se usaron fueron lavanda, eucaliptus medicinal, albahaca y menta. Lo único que se compró fue el clavo de olor, el resto son hojas que la comunidad fue dando.
Se probó la efectividad del producto en el aula del laboratorio. Las pruebas se hicieron de manera interna. Siempre, en clase, había algún mosquito dando vueltas.
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Tabletas para mosquitos (TPM). Foto: DiarioDigital.
Sin embargo, el proyecto de los adolescentes no se quedó dentro de los muros de la escuela. Alentados por su profesora, decidieron ir un poco más lejos y para poder continuar con la fabricación pusieron las pastillas a la venta entre los vecinos de Las Petacas.
Los chicos armaron un paquete con cinco tabletas y le pusieron un valor: 200 pesos. El éxito vino solo. Las familias de pueblo se enteraron y quisieron colaborar. En pocos días ya habían vendido toda la producción. Con el dinero recaudado, compraron algo para todo el salón.
¡EN LA REGIÓN LAS PASTILLAS YA SON FUROR! La novedad llegó a los oídos de otras escuelas de localidades cercanas y los alumnos comenzarán a visitar establecimientos de la zona para capacitar a otros colegios.