Artemis II despegó el pasado miércoles desde Cabo Cañaveral (Florida) para una misión de diez días que marcó la vuelta del ser humano a la órbita lunar después de medio siglo. Y ya inició su fase de regreso tras completar su sexta jornada sin inconvenientes mayores. El amerizaje está previsto para el 10 de abril frente a la costa de San Diego, en California.
Momento histórico: Artemis II atravesó la cara oculta de la Luna y ya prepara el regreso
Artemis II marcó el regreso humano a la órbita de la Luna tras más de 50 años. Su tripulación, que logró récords de distancia, inicio el regreso a la Tierra.
La misión Artemis II de la NASA concretó un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial: la nave tripulada Orión recuperó este lunes el contacto con la Tierra después de pasar unos 40 minutos en absoluto silencio mientras sobrevolaba la cara oculta de la Luna, una interrupción habitual en este tipo de misiones, ya que la masa lunar bloquea las señales de radio. Este fenómeno no ocurría desde la última misión tripulada a la Luna, el Apolo 17 en 1972.
La Tierra vuelve a asomarse en el horizonte lunar y la cápsula restableció las comunicaciones con el centro de control de la NASA en Houston (Texas) a las 19.24 hora del este de Estados Unidos (20:25 en Argentina), según informó la agencia espacial en la retransmisión en directo.
Una vez restablecido el contacto con el centro de control en Houston, la astronauta Christina Koch envió un mensaje que sintetizó el alcance simbólico del viaje: "Es tan grandioso escucharlos desde la Tierra de nuevo. A Asia, África y Oceanía: los estamos mirando. Pueden mirar hacia arriba y ver la Luna en este momento. Nosotros los vemos también.
La comunicación entre la NASA y la tripulación ocurre mediante la Red del Espacio Profundo (DSN, en inglés) y también la Red del Espacio Cercano (NSN, en inglés), el sistema principal cuando los astronautas están lejos de la Tierra.
Esta última funciona gracias a tres complejos de antenas gigantes ubicados en California, Madrid y Canberra, lo que permite una conexión permanente sin interrupciones por la rotación de la Tierra.
Además, la nave también emplea el Sistema de Comunicaciones Ópticas Orión Artemis II, que transmite datos científicos y de la tripulación mediante láser y permite enviar volúmenes cien veces mayores de información que a través de la radio.
Más allá de la carga emocional y del impacto visual del paso por la cara oculta, Artemis II funcionó como un ensayo completo de navegación, soporte de vida, energía, propulsión, control térmico, comunicaciones y trabajo científico en espacio profundo. Ese es el verdadero sentido de la misión: demostrar que Orion y toda la arquitectura de Artemis pueden sostener un viaje tripulado y de estas características con seguridad y sentar las bases para misiones posteriores.
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OBSERVACIÓN CIENTÍFICA Y NUEVOS DATOS SOBRE LA LUNA
Uno de los aspectos centrales de la misión fue estudiar la cara oculta del satélite mediante fotografías y la observación directa a través de las ventanas de la cápsula. Durante unas siete horas, la tripulación realizó un estudio detallado de la superficie lunar, alcanzando una distancia mínima de 6.545 kilómetros. Desde esa posición, la tripulación tuvo una vista completa del disco lunar, incluidas regiones cercanas a los polos, algo distinto a la perspectiva de las misiones Apolo, que pasaron mucho más cerca de la superficie. La NASA indicó además que los astronautas podían llegar a ver a simple vista partes de la cara oculta que ningún ser humano había observado antes de esa manera.
Durante su paso por detrás de la Luna, los astronautas de Artemis II, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense reportaron matices de color visibles a simple vista, incluyendo tonos marrones y azulados que aportan información clave sobre la composición mineral y la antigüedad de la superficie. Este tipo de observación humana, según la NASA, permite detectar detalles que muchas veces escapan a las cámaras.
Entre los puntos analizados se destacó la cuenca Oriental, un enorme cráter de impacto de 930 kilómetros de diámetro ubicado en el hemisferio sur de la Luna.
Además, el retraso previo de la misión permitió un fenómeno excepcional: la tripulación pudo presenciar un eclipse solar total de 53 minutos, invisible desde la Tierra. Durante ese lapso, los astronautas observaron la corona solar y buscaron señales como impactos de meteoritos o partículas de polvo en suspensión.
EL REGRESO A LA TIERRA Y EL FUTURO DEL PROGRAMA
La misión Artemis II, que tiene una duración total de diez días, ya inició su fase de regreso a las 21.20 horas del este de Estados Unidos (22:20 en Argentina), tras completar su sexta jornada sin inconvenientes mayores. El amerizaje está previsto para el 10 de abril frente a la costa de San Diego, en California.
Aunque se registraron algunos contratiempos menores —como un problema con el sistema sanitario y la presencia de olores no identificados dentro de la nave—, ninguno de ellos afectó el desarrollo general del viaje.
El éxito de Artemis II representa el primer regreso humano a la órbita lunar desde 1972 y constituye un paso fundamental dentro del programa Artemis, que apunta a llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar hacia 2028 y establecer una presencia sostenida en el satélite.
Esta es la segunda misión del programa Artemis, tras el vuelo no tripulado de 2022, y precede a las próximas misiones, en las que los astronautas esperan pisar la Luna en 2028 y comenzar a establecer una presencia permanente en el satélite natural con una base, además de sentar las condiciones para la exploración de Marte.