CURIOSIDADES

Más solteros, menos parejas: una tendencia que crece en el mundo y en la Argentina

En Argentina y en el mundo, vivir solteros ya no es visto como un “fracaso” social. Múltiples cambios explican porque el amor ya no sigue un único camino.

Por Redacción Pilar a Diario 21 de enero de 2026 - 10:41

En las últimas décadas, la cantidad de solteros creció de manera sostenida en gran parte del mundo. La idea tradicional de formar pareja a temprana edad, casarse y tener hijos dejó de ser el camino dominante. En su lugar, aparecen trayectorias más diversas, con vínculos menos rígidos y proyectos de vida centrados en la autonomía personal.

Argentina no es ajena a este fenómeno. Según datos de los recientes censos y relevamientos nacionales, hay alrededor de 15,6 millones de personas adultas solteras en el país, más que las que están casadas o han estado casadas. Esto implica que la soltería supera a los vínculos conyugales formales.

La tendencia es aún más marcada en los jóvenes: el 55% de los argentinos de entre 18 y 34 años no mantiene una relación estable, de acuerdo con un estudio de la consultora Voices! citado por medios nacionales.

Los hogares unipersonales —personas que viven solas— han crecido de manera sostenida. En el conjunto urbano argentino, casi uno de cada cuatro hogares es unipersonal, una cifra que en la Ciudad de Buenos Aires alcanza cerca del 40% de los hogares.

Las causas son múltiples. Por un lado, el contexto económico juega un rol determinante: la precarización laboral, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para acceder a la vivienda vuelven más complejo el sostenimiento de una vida en pareja o la formación de una familia. Por otro, los cambios culturales ampliaron las posibilidades de elección individual y redujeron la presión social sobre el matrimonio.

El rol de las mujeres resulta central en este proceso. El mayor acceso a la educación y al mercado laboral, junto con una mayor autonomía económica, modificó los tiempos y las prioridades en la vida afectiva. La soltería, en muchos casos, aparece como una elección consciente y no como un fracaso social.

La tecnología también incide en las nuevas dinámicas vinculares. Las aplicaciones de citas facilitan el encuentro, pero al mismo tiempo promueven relaciones más breves y una menor disposición al compromiso a largo plazo. La abundancia de opciones convive con vínculos más inestables.

Las consecuencias de esta tendencia son ambivalentes. Mientras algunos destacan una mayor libertad individual y relaciones más auténticas, otros advierten sobre el aumento de la soledad, especialmente en adultos mayores, y el impacto de la baja natalidad en el futuro demográfico del país.

Lejos de tratarse de una crisis del amor, el auge de la soltería refleja una transformación en la forma de vivir y vincularse. Más que rechazar la pareja, las personas redefinen cuándo, cómo y con quién compartir su vida.

El rol de las mujeres resulta central en este proceso. (El Español).

CURIOSIDADES SOBRE LOS SOLTEROS

  • La soltería crece más en las ciudades: en grandes centros urbanos como Buenos Aires, vivir solo es cada vez más común que vivir en pareja.
  • Se retrasa el matrimonio: la edad promedio para casarse aumentó varios años en las últimas décadas, tanto en Argentina como en el resto del mundo.
  • Mascotas como compañía afectiva: muchos solteros consideran a sus mascotas parte central de su vida emocional, incluso por encima de una pareja.
  • Las apps no siempre son para enamorarse: una gran parte de los usuarios de aplicaciones de citas las utiliza para conversar, conocer gente o validar interés, no necesariamente para formar una relación estable.
  • Más hogares unipersonales: crece la cantidad de personas que viven solas, un fenómeno ligado a la independencia económica y a la postergación de la vida en pareja.
  • La soltería no implica infelicidad: distintos estudios muestran que muchas personas solteras declaran niveles de bienestar similares —e incluso superiores— a quienes están en pareja.
  • Nuevas rutinas sociales: en Argentina, el mate, las amistades y las actividades compartidas reemplazan en muchos casos a la vida de pareja tradicional.
  • Menos bodas, más separaciones: el descenso de los matrimonios convive con una mayor aceptación del divorcio y de relaciones más flexibles.
  • Estar solo también es una elección: para muchos, la soltería es una decisión consciente que prioriza la autonomía, el tiempo propio y la salud emocional.

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