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El Niño en Argentina, a full: recomendaciones para cuidar la casa y evitar daños

Las recomendaciones indispensables para prevenir filtraciones, inundaciones y accidentes durante los episodios de lluvias intensas asociados a El Niño. Detalles.

7 de agosto de 2026 - 11:29

Las lluvias intensas asociadas al fenómeno de El Niño vuelven a encender las alertas en distintas regiones de Argentina. Aunque no es posible evitar los efectos de un temporal, frente a la posible caída de grandes cantidades de agua y a períodos sostenidos de humedad, es importante prestar atención a una serie de recomendaciones para aplicar en casas y departamentos.

Los especialistas remarcan que la intensidad de El Niño no se traduce automáticamente en una cifra exacta de milímetros para cada ciudad, pero sí aumenta de forma clara el riesgo de eventos extremos y concentrados en pocas horas, el tipo de lluvia que más daño causa en techos, desagües e instalaciones eléctricas domésticas.

Frente a este escenario, la prevención en el hogar deja de ser un detalle menor y pasa a ser una prioridad.

Por eso, aunque todavía existe incertidumbre sobre la magnitud exacta que tendrá El Niño en cada ciudad, te compartimos cuáles son los principales cuidados y tareas de prevención que se pueden realizar para evitar filtraciones, inundaciones y daños severos en las viviendas, poniendo el foco en los desagües, el estado de las membranas y la seguridad eléctrica.

. Proteger la “envolvente” de la casa

Todo comienza por cuidar la envolvente de la vivienda, es decir, la cáscara que la protege: el techo, las paredes, las aberturas y el sistema de desagües pluviales. El primer paso, que cualquier dueño de casa puede hacer sin ayuda profesional, es la limpieza: sacar hojas, ramas, insectos y materiales sueltos, y despejar por completo las canaletas y los caños de bajada.

Esta tarea conviene repetirla cada dos meses o después de cada tormenta fuerte, porque una canaleta tapada convierte una lluvia normal en una filtración.

El segundo paso requiere ya una mirada especializada: revisar el estado de la impermeabilización. Hay que fijarse que la superficie del techo no tenga sectores “aglobados”, donde el agua queda estancada y con el tiempo termina filtrando.

En el caso de las membranas asfálticas o líquidas, y también de la pintura impermeable, el mantenimiento recomendado es cada dos años, con una limpieza profunda con hidrolavadora, sellado de fisuras previas y la aplicación de aproximadamente un kilo de material por metro cuadrado, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.

Quienes viven en edificios tienen sus propios puntos de atención. Es clave interesarse ante el consorcio por el mantenimiento de las cañerías verticales y, a nivel individual, despejar los balcones de macetas, tendederos y cualquier elemento liviano que el viento pueda volar o que pueda terminar tapando las salidas de agua del piso.

Para quienes tienen una obra en construcción o refacción, la recomendación cambia de eje: hay que fijar bien vigas y chapas, no dejar arena suelta y asegurar todo material que el viento pueda embolsar o arrastrar, un riesgo que se multiplica cuando las tormentas vienen acompañadas de ráfagas fuertes, algo habitual en los eventos de El Niño más intensos.

. La seguridad eléctrica, un capítulo aparte

El ingreso repentino de agua a la vivienda no solo genera daños materiales: también puede derivar en accidentes eléctricos graves. Por eso, toda la instalación sea revisada por un electricista matriculado antes de la temporada de lluvias, con especial atención a dos elementos: la puesta a tierra, que debe estar en condiciones de funcionamiento, y el disyuntor diferencial, el dispositivo que corta la corriente ante una fuga eléctrica y que puede evitar una electrocución.

El disyuntor cuenta con una tecla de prueba (marcada generalmente como “test”) que conviene presionar una vez por mes para verificar que sigue funcionando. Y ante un ingreso de agua severo dentro de la casa, la instrucción es clara y no admite demoras: cortar de inmediato el suministro de energía desde el tablero principal, antes de intentar cualquier otra acción.

UNA CHECKLIST PARA NO OLVIDAR NADA

A partir de estas recomendaciones, se puede armar un repaso simple para hacer antes de que lleguen las lluvias más fuertes:

  • Limpiar canaletas, caños de bajada y desagües pluviales, retirando hojas y residuos acumulados.
  • Revisar el techo en busca de sectores hundidos o con agua estancada.
  • Controlar el estado de membranas y pintura impermeable, y renovarlas si corresponde.
  • Verificar que las rejillas de desagüe no tengan mallas que frenen el paso del agua.
  • En edificios, despejar balcones de macetas y tendederos, y consultar al consorcio por el mantenimiento de bajadas pluviales.
  • Asegurar materiales sueltos en obras en refacción o construcción.
  • Pedir a un electricista que revise la puesta a tierra y el disyuntor, y probar mensualmente la tecla de test.
  • Cerrar y asegurar puertas, ventanas y persianas.
  • Mantenerse alejado de los vidrios durante la tormenta.
  • Desconectar electrodomésticos, televisores y aparatos sensibles para protegerlos de descargas o cortes de luz.
  • Cargar teléfonos celulares y baterías externas (powerbanks) por completo.
  • Verificar el buen funcionamiento de linternas y tener pilas de repuesto a mano.
  • Guardar vehículos en cochera cubierta o cubrirlos con mantas/fundas paragranizo.
  • Preparar un botiquín de primeros auxilios y una reserva básica de agua potable, alimentos no perecederos, productos de higiene y medicamentos habituales.
  • Documentación protegida en bolsas impermeables.
  • Números de emergencia a mano
  • Ropa seca y mantas.
  • Mantener a las mascotas en un espacio interior seguro y cerrado.
  • Cortar la energía de inmediato ante un ingreso severo de agua.

¿LO SABÍAS?

¡PRESTÁ ATENCIÓN A LAS RECOMENDACIONES!

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