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ESCAPADA POR LA PROVINCIA

Comarca Productiva Don Julio: del campo al plato, la revolución silenciosa de Pablo Rivero

En un campo en las afueras de Capilla del Señor, Comarca Productiva Don Julio, el proyecto impulsado por Pablo Rivero propone una experiencia única. Detalles.

Por Redacción Pilar a Diario 20 de febrero de 2026 - 09:23

Capilla del Señor, el pueblo gaucho de calles tranquilas y ritmo de campo, suma un motivo más para visitarlo: la apertura de Comarca Productiva Don Julio, a solo ocho kilómetros del centro, rumbo a Chenaut.

Ubicada en un campo de 230 hectáreas, en el municipio de Exaltación de la Cruz, la Comarca es un lugar ideal para ir a pasar el día en grupo o reservarlo para una celebración especial. El restaurante está junto a la casona original de 1929, hoy hogar de Pablo Rivero, el exitoso sommelier que llevó la parrilla Don Julio a los estándares más altos, a ganar una estrella Michelin y estar en el puesto diez en la lista de 50 Best Restaurants.

El paisaje y diseño del lugar incluye un jardín laberíntico de hierbas y flores creado por el paisajista Guillermo Benítez Cruz.

Pablo Rivero en su campo productivo. (La Nación).

No es solo un restaurante. Tampoco es solo un campo. El proyecto de la Comarca Productiva forma parte de la visión de hospitalidad integral de Rivero, donde la calidad empieza en la tierra y no solo en la cocina. Es un sistema productivo real:

La impresionante huerta orgánica. (Mario Cherrutti).

La propuesta es inmersiva. El visitante no llega únicamente a almorzar. Llega a recorrer. A caminar entre cultivos. A ver cómo se organiza el trabajo en el campo. Después, recién entonces, se sienta a una mesa en una casona de 1929 restaurada con sobriedad. No hay apuro: hay tiempo de campo.

En el plato, la narrativa se vuelve tangible. El menú cambia según la estación y la producción disponible: carne a la parrilla, empanadas de osobuco cocidas lentamente, ensaladas con hojas recién cosechadas, panes y preparaciones campestres, acompañados de vinos y bebidas elegidas por la casa.

El formato invita a quedarse todo el día. Desayuno, almuerzo y merienda forman parte de una experiencia que combina hospitalidad y pedagogía gastronómica. Hay una narrativa detrás de cada plato: no es solo qué se come, sino de dónde viene.

La iniciativa dialoga con el prestigio internacional alcanzado por Don Julio en Palermo, distinguido con estrella Michelin y presencia constante en rankings globales. Pero aquí el movimiento es inverso: no se trata de sofisticar el plato, sino de sofisticar el origen.

En un contexto donde la sustentabilidad suele ser consigna, aquí funciona como estructura. No es marketing: es modelo productivo. El resultado es una experiencia que interpela incluso a los habitués de la alta cocina: el verdadero diferencial ya no está solo en la técnica, sino en la coherencia entre lo que se dice y lo que se sirve.

La pregunta ya no es solo dónde comer el mejor asado.

La pregunta es: ¿de dónde viene?

Y en esa respuesta, Comarca Don Julio está escribiendo un nuevo capítulo para la gastronomía argentina.

La imponente casona de 1929 que Rivero remodeló para hacerla su hogar. (Mario Cherrutti).

CURIOSIDADES

Para pasar un día de campo en La Comarca hay que hacer una reserva previa. (Mario Cherrutti).

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