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Argentina, a un paso de ser un nuevo basurero textil del mundo: la invasión de la ropa usada

Toneladas de ropa usada inundan Argentina. La Fundación Pro Tejer advierte: si no actuamos, el país puede ser el nuevo basurero textil del mundo. Detalles.

Por Redacción Pilar a Diario 11 de febrero de 2026 - 10:48

La importación de ropa usada en Argentina pasó de cifras marginales a un fenómeno de gran escala en 2025 y encendió una nueva señal de alerta. Según la Fundación Pro Tejer las importaciones de ropa usada alcanzaron un record histórico: más de 4,6 millones de kilos, un aumento interanual superior al 19.000%.

El crecimiento acelerado del ingreso de estas prendas abre una pregunta clave: ¿Cuánta de esa ropa realmente se reutiliza y cuánta termina descartada?

Cuando la cantidad supera la capacidad real de uso, lo que entra como producto de consumo puede transformarse rápidamente en residuo.

Lo que para otros países es descarte, hoy ingresa al mercado local en fardos sin clasificación ni controles sanitarios y a precios ínfimos. El fenómeno no solo golpea a la industria textil nacional, sino que abre un frente ambiental y sanitario de gran escala.

Pro Tejer precisó que “el crecimiento de la importación de ropa usada debe analizarse en el marco del modelo global de fast fashion, uno de los sectores más contaminantes a nivel mundial”, basado en “la producción acelerada, masiva y de bajo costo productivo en términos laborales, impositivos y ambientales, lo que genera excedentes estructurales de prendas que no encuentran salida en los mercados de origen”.

¿Queremos que Argentina sea el próximo basural del mundo?”, planteó la Fundación en redes sociales. Y en ese sentido advirtió que el grueso de la ropa proviene del desierto de Atacama (uno de los mayores depósitos de descarte textil del mundo), en el norte de Chile, e ingresó por la Aduana de Jujuy, por donde se receptó el 84% del total de ingreso de ropa usada a la Argentina.

Asimismo, se señaló que la mayor parte de la ropa usada importada de esa procedencia es de poliéster, que no es biodegradable, libera microplásticos y presenta grandes dificultades para su reciclaje o incineración segura, debido a los químicos utilizados en su fabricación.

Esto evidencia cómo en un contexto de sobreproducción y descarte, Argentina empieza a ocupar un nuevo lugar dentro del mapa de la basura textil global.

Mientras la mayoría de los países prohíbe la importación de ropa usada por los riesgos ambientales y sanitarios. Argentina hoy está yendo en sentido contrario y enfrenta una encrucijada: ¿seguir siendo un depósito global de ropa usada o proteger la industria nacional y el medio ambiente? La discusión ya llegó a la política y la sociedad civil, con campañas que buscan prohibir la importación de ropa usada y fomentar el reciclaje responsable.

No se trata de culpar al consumidor, sino de evitar que Argentina se convierta en un destino de basura textil. Por eso, te invitamos a conocer cómo funciona este sistema y qué impactos puede tener a nivel ambiental, económico y productivo, a partir de datos de @fundprotejer.

¿LO SABÍAS?

¡NO SEAMOS UN NUEVO BASURAL TEXTIL DEL MUNDO!

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