Las flores de primavera son un placer para la vista en el jardín, en el balcón o en el alféizar de la ventana y ofrecen a las abejas, mariposas y otros insectos un alimento vital, pero pueden hacer mucho más que simplemente regalarnos su belleza.
Las flores de primavera son un placer para la vista en el jardín, en el balcón o en el alféizar de la ventana y ofrecen a las abejas, mariposas y otros insectos un alimento vital, pero pueden hacer mucho más que simplemente regalarnos su belleza.
Con su fragancia y sus colores, estas flores aportan una alegría que la gastronomía ha sabido aprovechar bien. No solo enriquecen los platos con nuevas texturas y perfumes, sino que transmiten detallismo y delicadeza.
Puedes guiarte por los colores para decorar: las hay rosas, violetas, rojas, amarillas, naranjas... Pero cada una tiene su aroma y su sabor, aunque sea sutil, y forma parte del juego atreverse a experimentar y descubrir combinaciones sorprendentes.
Aquí hemos seleccionado … que se emplean de formas diferentes. Puedes empezar ellas, pero el mundo está lleno de flores comestibles y vale la pena atreverse a explorar.
Toma nota de esta lista de 15 flores que se pueden comer y de los consejos para saber cómo incluirlas en tus recetas.
1/ CALÉNDULA
Los pétalos de la caléndula, aromáticos y un poco amargos, dan alegría a las ensaladas, donde también puedes añadir sus hojas más tiernas.
Son muchas sus posibilidades en la cocina: puedes decorar con ella canapés, sopas y macedonias de fruta, aromatizar un aceite para aliñar las verduras o bien rebozar las flores enteras, con harina de garbanzo y espelta, y servirlas de aperitivo.
Esta flor se abre por las mañanas; si la cultivas en casa, recógela al amanecer, pues estará recién abierta y podrás disfrutarla aún más.
2/ MARGARITA
Sus flores blancas y amarillas están llenas de sustancias amargas saludables, y afortunadamente, las flores de pétalos blancos y capullos amarillos no tienen un doble venenoso. Estas quedan preciosas en un sándwich y tienen un sabor delicioso. También están perfectas en ensaladas o como guarnición en la sopa.
3/ DIENTE DE LEÓN
Siempre que tomemos las flores frescas y nuevas, el diente de león tendrán un sabor más bien dulce, con un aroma parecido a la miel. Las flores más maduras son más amargas. Se pueden comer también los capullos antes de que se abran, porque están más dulces.
Para preservar la forma, color y aroma, mejor usar en crudo y añadir al final de las preparaciones. Los capullos se pueden saltear tranquilamente porque, aunque se mustian un poco, quedan muy bien.
4/ CRISANTEMOS
Los crisantemos son un poquito amargos, como la rúcula más o menos. Puedes separar los pétalos y usarlos en ensaladas (los pétalos son lo menos amargo).
5/ CLAVEL O CLAVELINA
No es que tengan un sabor espectacular, pero quedan muy bien unos pétalos en las ensaladas y también con los dulces.
6/ PENSAMIENTO
Se pueden encontrar de varios colores y siempre ofrecen un agradable sabor agridulce que puede emplearse en ensaladas y cocina salada. Los petalos glaseados –cristalizados con azúcar– resultan ideales para decorar postres.
7/ HIBISCO
El hibisco en realidad no son flores, es el cáliz que protege las flores. Los grandes pétalos rojos de esta flor derrochan sensualidad. Se venden deshidratadas y son muy populares como infusión, ya que tiene un sabor agradable, ligeramente dulce, un color rojo muy vivo, y nada de cafeína. Con la infusión de las flores se preparan deliciosos refrescos. Pruébala con jengibre y zumo de limón, endulzada al gusto y bien fría.
En helados, en ensaladas, en confituras y gelatinas, incluso en vinagretas, no hay quien se resista a su presencia. Además, combinan con frutas como la manzana, el kiwi y el arándano.
8/ ROSAS
Tanto los capullos como los pétalos de rosas se venden deshidratados para hacer infusiones, y la verdad es que quedan muy bien. El agua de rosas es un condimento que se usa mucho en las cocinas de Oriente Medio para dulces y algunas cosas saladas.
Para dar sabor, mejor hacer una infusión con ellos. Y para dar color, unos pétalos repartidos por el plato. Los pétalos quedan muy bien con cosas saladas como ensaladas y patés vegetales.
9/ CAPUCHINA
Estas flores son tan hermosas que alegran cualquier ensalada o canapé a los que se añadan enteras, pero además aportan sabor. Con un punto picante, se comparan con el berro y la mostaza. Aparte de enteras como decoración, puedes cortarlas en juliana y añadirlas a patés vegetales, sopas, tartas y helados.
10/ FLOR DE CALABACÍN
Es quizás la más conocida de las flores comestibles, y es que, junto a un buen sabor, posee una clara ventaja sobre las demás: su gran capacidad para albergar rellenos. Una vez colocado un picadillo o una pasta en su interior, se puede sellar la flor enrollando las puntas.
Puedes freírlas solas o rellenas de pera, de risotto, de crema de anacardos y cebolla caramelizada o tomates secos… ¡Experimenta!
11/ BORRAJA
Tal vez hayas probado sus tallos como verdura, pero las flores también son una exquisitez. Las encontrarás durante toda la primavera, azules o blancas, con un sabor fresco que puede recordar al pepino.
Para dar un toque de color, decora con ella salsas, ensaladas o, ¿por qué no?, unas borrajas hervidas. En infusión, la flor se utiliza para aliviar los catarros.
12/ FLOR DE CILANTRO
Aunque siempre usamos las hojas, las flores de cilantro son exquisitas. Al cortarlas deja un trocito de tallo para potenciar su sabor. Lávalas bien siempre y deshazlas (forman un paraguas de flores).
Puedes decorar con ellas ensaladas y cremas de verduras. Si la receta ya lleva cilantro, como un guacamole, la flor será un buen guiño y redondeará la experiencia.
13/ FLOR DE CEBOLLINO
Las flores de cebollino son pequeños ramilletes de color rosado muy bonitas, aromáticas y de sabor suave a cebollino. Florecen en primavera.
Utiliza las flores tanto para decorar como para condimentar, mejor al servir los platos, para que conserven su forma, color y frescura. En ensaladas es mejor dividirlas y no añadir el ramillete entero, así podremos disfrutarlas mucho mejor en cada bocado.
14/ FLOR DE LAVANDA
Las flores de lavanda frescas y tiernas se usan en repostería tanto por su sabor como por su color. No es que sean especialmente dulces, pero sus sabores encajan muy bien con los dulces. Añádelas a las masas de galletas y a tés e infusiones a las que quieras dar un toque floral.
15/ FLOR DE SALVIA
Sus flores son tan comestibles como sus hojas, aunque tienen un sabor más neutro. Eso sí, son muy bonitas, tanto las blancas como las azuladas o rosadas. Como en el caso de otras flores pequeñas, utilízalas antes de servir, tanto para decorar como para dar un toque de sabor.
Tienen sabores que van del dulce al amargo, dependiendo de la planta. Las violetas, rosas y lavandas tienen un sabor más bien dulce –o al menos maridan mejor con preparaciones dulces–, mientras que las flores de banana saben más parecido a las alcachofas.
Lo bueno de las flores comestibles es que no hay límites para tu imaginación a la hora de prepararlas.
Si te preguntas si deben consumirse crudas o cocinadas, has de saber que muchas podrás perfectamente consumirlas crudas (como las flores de borraja o los pétalos de girasol), mientras que otras resisten la cocción (como los pétalos de clavel).
La mesura a la hora de incorporarlas a tus platos es importante. No se trata de añadirlas en grandes cantidades, sino de utilizarlas como un delicado complemento. Son una exquisitez y como tal deben utilizarse.
Lava y seca las flores siempre antes de utilizarlas.
Puedes recogerlas tú mismo si las cultivas en casa, aunque cada vez es más fácil encontrar flores comestibles ya cortadas y listas para usar. Ten la precaución de elegir flores de cultivo ecológico.
. Dado que los delicados pétalos se doblan rápidamente, es mejor recolectarlos en una canasta abierta.
. Antes de procesar o comer las flores, lava las hojas y las umbelas recogidas con cuidado pero a fondo y sacúdelas bien.
. Si no tienes un jardín de flores cerca, puedes comprar flores comestibles en un mercado ecológico cercano, en tiendas ecológicas u online.
. Prepara flores comestibles rápidamente para que lleguen frescas al plato.
. Solo debes consumir las flores de margarita de los prados y diente de león en pequeñas cantidades, las porciones más grandes no son saludables, pueden causar problemas digestivos.
Muchas flores no son muy digeribles, algunas son incluso venenosas. Algunas de ellas son: Aguileña, Rosa de Navidad, Acónito, Trompeta de ángel, Dedalera, Laburno, Ranúnculo, Azafrán silvestre, Lirio de los valles, Trébol dulce y Belladona.
Si no estás seguro si una flor es comestible, no te arriesgues y déjala donde está. Y si encuentras flores comestibles durante un paseo, recoge unas pocas, que no se note que has pasado por allí; las abejas las necesitan más que tú.
