Flora, la primera tigresa que había sido sacada del ex zoológico de Luján, murió en las últimas horas en el Santuario Félida, de Países Bajos, adonde había sido trasladada en febrero de este año. Su partida se produjo el mismo día en que dos iniciaban su viaje hacia Bulgaria.
Murió Flora, la primera tigresa que había sido trasladada del ex Zoo de Luján
Estaba en un santuario de Países Bajos desde febrero. Sufrió una peritonitis severa y no pudo ser salvada.
En su momento, la tigresa había sido prioridad para la organización Four Paws debido a su delicado estado de salud, lo que motivó una intervención quirúrgica y su posterior traslado urgencia a un espacio especializado para su tratamiento.
Meses antes, un equipo internacional de la organización austríaca había llegado al predio tras firmar un acuerdo con las autoridades del ex zoológico lujanense y la Subsecretaría de Ambiente, con el objetivo de asistir a más de 60 grandes felinos y dos osos, mejorando sus condiciones de vida. Como parte del operativo inicial, se instalaron carpas equipadas para realizar estudios, intervenciones quirúrgicas, sedaciones y distintos procedimientos médicos necesarios para evaluar a los animales que luego serían derivados a distintos santuarios.
“Flora se adaptó bien al principio. Le encantó su primera cama de paja y disfrutó descansando en su hogar”, informaron desde la ONG encargada de su rescate. No obstante, el equipo veterinario detectó signos de dolor y malestar, y una evaluación posterior determinó que padecía peritonitis severa.
A pesar de los intentos por estabilizarla mediante una cirugía, la tigresa falleció de manera inesperada. Según se indicó, una autopsia preliminar confirmó ese diagnóstico, de acuerdo a lo comunicado.
Tristes por Flora
Desde Four Paws también se refirieron al impacto de la pérdida: “Perder a Flora después de haber podido ofrecerle una vida mejor es desgarrador para todo nuestro equipo. Cuando un animal ha sufrido años de cuidados inadecuados, lamentablemente puede enfrentarse a riesgos infinitamente mayores. Incluso cuando nuestros veterinarios los consideran aptos para viajar, siempre existe el riesgo de que existan problemas de salud que estaban escondidos, tanto durante y después del traslado. Muchos de los animales están en condiciones extremadamente frágiles. Estamos trabajando incansablemente para darles la posibilidad de una vida sana y feliz. Otros dos animales (leones) han fallecido en el lugar (en el zoo) en este tiempo.”
En ese contexto, también se recordó que durante los cinco años en que el zoológico permaneció clausurado, murieron al menos 60 animales en cautiverio.
Mientras tanto, Four Paws y la Subsecretaría de Ambiente de Luján continúan trabajando en la reubicación y atención de los animales, en un contexto en el que Argentina no cuenta actualmente con un santuario de nivel internacional.
(fuente: El Civismo)