Historia

Mural, estatua y procesión: cuando Pilar festejó la victoria franquista

En 1939, la colectividad gallega eligió al distrito para celebrar el triunfo del fascismo en la Guerra Civil Española. Donaron una escultura que desapareció hace años.

9 de marzo de 2024 - 23:39

“Cruzados gallegos en homenaje a la victoria patria. Marzo 1939”, expresa un mural ubicado a la derecha de la nave principal, recordando el triunfo de las tropas de Francisco Franco. En la imagen, Santiago Apóstol vence a un contrincante que está ataviado con una túnica de color rojo…

Pero, además, la instalación estuvo dotada originalmente de una estatua de Santiago de tamaño natural, escultura desaparecida sin dejar rastros hace más de 30 años.

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El mural franquista en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.

El mural franquista en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.

Celebración

A principios de 1939, el sector de españoles que apoyaba al fascismo estaba exultante por el triunfo de Franco, incluyendo a quienes habían emigrado a nuestro país.

Una de las instituciones más apegadas a estas ideas fue la Asociación Cruzados Gallegos de Santiago, entidad fundada en Buenos Aires en 1936 y que incluso contaba con un órgano de prensa, el periódico Fe Gallega.

No han sido determinadas las causas que llevaron a este grupo a elegir a Pilar para realizar la donación del mural y la estatua de Santiago Apóstol, pero lo cierto es que el hecho tuvo una gran repercusión entre la comunidad gallega, llamando a una peregrinación hasta el pueblo, en ese entonces conducido por el intendente Luis Battaglia.

El historiador Aldo Beliera (autor del blog Pilar en la Historia) recreó esa jornada al compartir el número de Fe Gallega de febrero de 1939, que llama a la colectividad a dirigirse a Pilar.

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El diario

El diario "Fe Gallega" convocando a viajar a Pilar.

La fecha elegida fue el 19 de marzo y, de acuerdo a la publicación, el contingente partió a las 6.40 desde estación Retiro, llegando a Pilar a las 7.50. A las 8.30 tuvo lugar la misa de comunión y una hora más tarde se ofreció un desayuno popular (con “tarifa módica” según el diario).

A las 10 se hizo la entrega y bendición de la imagen ecuestre tallada de Santiago Apóstol: allí intervinieron como padrinos de honor Antonio Boo y su esposa María Esquioiz; así como Miguel Pando y su esposa Adela Carabassa (el matrimonio del castillo Pando-Carabassa). El discurso de ofrecimiento estuvo a cargo del reverendo Bienvenido Álvarez, director Espiritual de Cruzados.

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La estatua de Santiago Apóstol que desapareció de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.

La estatua de Santiago Apóstol que desapareció de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.

Tras el almuerzo se desarrolló una animada reunión que incluyó un concierto de bailes típicos y regionales, amenizado por el famoso gaitere Sierra.

Por la tarde, a las 16 partió una procesión presidida por el embajador de España en ese entonces, Pablo de Lojerdio, con las imágenes de la Virgen del Pilar y de Santiago Apóstol alrededor de la plaza 12 de Octubre.

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La procesión franquista en las calles de Pilar, 19 de marzo de 1939.

La procesión franquista en las calles de Pilar, 19 de marzo de 1939.

Para el cierre se realizó un festival en homenaje a España y al pueblo de Pilar, a cargo del cuadro artístico de Cruzados de Santiago. Luego de una jornada agotadora, a las 19.34 partió el tren con los peregrinos de regreso a la capital.

El misterio

Tal como indica Beliera, “la secuencia de eventos de tenor político y religioso de los grupos pro franquistas llegó a su apogeo con la finalización de la guerra”. En este contexto, Pilar no fue la excepción.

En este marco, el investigador agrega que “las celebraciones por la victoria se retomaron en las instituciones de clara confesionalidad católica, como hemos visto en la convocatoria realizada por la Asociación Gallega Cruzados de Santiago”.

Sobre la jornada en tierras pilarenses, asegura que “la convocatoria final dejó satisfechos a los organizadores, quienes buscaban demostrar que los gallegos en Argentina también eran capaces de movilizar grandes muchedumbres para los desfiles públicos de la fe religiosa”.

Pero a la historia de la celebración franquista en Pilar se le ha perdido un eslabón: la estatua de Santiago Apóstol montando en su caballo, una escultura de gran porte. Luego de unos años cerca del púlpito, se hallaba en el museo de la Parroquia hasta que, en los albores de la década de 1990, desapareció sin dejar rastros…

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