Tras la decisión del Ministerio de Salud de la Nación de dejar de aplicar de manera gratuita la vacuna contra la fiebre amarilla, turistas y viajeros deberán desembolsar una suma considerable para inocularse. La medida apunta a priorizar a la población que vive en zonas de riesgo dentro del país, mientras que quienes viajen al exterior deberán pagarla en centros privados.
La vacuna contra la fiebre amarilla para viajeros no es más gratuita: ¿cuánto sale y quiénes deben dársela?
El Gobierno dispuso que la vacuna contra la fiebre amarilla no sea más gratis para quienes viajen, excepto en provincias con riesgo de transmisión.
En Argentina, la aplicación gratuita seguirá vigente únicamente en Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco y en departamentos puntuales de Salta y Jujuy, considerados de riesgo de transmisión. Allí, el Estado nacional continuará asegurando la provisión de dosis, mientras que en el resto del país los viajeros deberán acudir a vacunatorios privados.
Para quienes planean visitar Brasil,ya no es requisito presentar certificado de vacunación para ingresar. Sin embargo, especialistas recomiendan inmunizarse, ya que existen zonas con circulación de fiebre amarilla, como Amazonas, Pará, Mato Grosso, San Pablo, Río de Janeiro, Santa Catarina y Río Grande Do Sul, entre otras.
¿Cuánto cuesta la vacuna de la fiebre amarilla?
El precio de la vacuna ronda entre $218.000 y $228.000 en centros privados como Vacunar o Stamboulian. Algunas prepagas ofrecen descuentos: Osde y Swiss Medical reconocen un 40% con receta médica, mientras que Medicus otorga rebajas similares según el plan. En hospitales públicos del AMBA todavía se aplican las dosis disponibles en stock sin costo, pero una vez agotadas no está confirmado si se repondrán.
La vacuna está recomendada para personas de entre 9 meses y 59 años que viajen a zonas de riesgo o que deban presentar el certificado como requisito de ingreso en ciertos países. Debe aplicarse al menos diez días antes del viaje, ya que con una sola dosis se obtiene inmunidad de por vida.
Hay casos en los que está contraindicada: mujeres embarazadas, personas inmunocomprometidas y adultos mayores de 60 años deben consultar con un especialista para evaluar el riesgo-beneficio. En estos grupos, la decisión depende del destino y de la exposición potencial al virus.