ver más
Salud

Felipe cumplió un año de internación

El niño pilarense, de apenas 2 años, fue trasplantando del corazón en 2025. Su familia mantiene "la esperanza de volver a casa los cuatro juntos".

18 de agosto de 2026 - 08:39

En los últimos días, Felipe -niño pilarense que en 2025 recibió un trasplante de corazón- cumplió un año entero de internación, debido a que aún no pudo regresar a su hogar.

Felipe tiene 2 años y nació con una cardiopatía. Entre el trasplante y algunas complicaciones, lleva la mitad de su vida internado. Luego de pasar diez meses en el Hospita Garrahan, en junio fue trasladado al Hospital Austral, mucho más cerca de su domicilio.

En este escenario, su familia compartió un emotivo texto en el que relatan lo vivido y sueñan con el momento de reencontrarse todos en casa.

“El 8 de agosto cumplimos un año viviendo en el hospital -expresó Noelia, su mamá-. Un año… y todavía me cuesta decirlo en voz alta. No es fácil. No lo fue nunca. Pero cuando por amor quedarse es necesario, cuando la vida te pone en un lugar que jamás imaginaste, la perspectiva de lo que es ‘normal’ para una familia cambia por completo”.

Felipe estuvo internado 10 meses en el Garrahan y ahora continúa su recuperación en el Hospital Austral.

La mujer afirmó que “para Feli, esto es su casa. Es el lugar que conoce, donde vive un día con mamá y otro con papá, donde espera las visitas, donde ve llegar a Milo y se ilumina porque su hermano vino a verlo. Estas paredes son parte de sus recuerdos, de su infancia, de su mundo”.

No obstante, recordó que hace un año “entramos al hospital sin saber si íbamos a salir con Felipe. Hoy lo tenemos. Y por eso, incluso en medio del cansancio, de los diagnósticos que siguen llegando, de las puertas que se cierran, de las paredes con las que chocamos una y otra vez, seguimos profundamente agradecidos. Agradecidos por tenerlo”.

https://www.instagram.com/p/DcKEIxwFpP6/?img_index=1

Noelia reconoció además que “no voy a mentir diciendo que es fácil esta ‘normalidad familiar’. No lo es. Duele no convivir con Milo todos los días. Duele no compartir la vida cotidiana con Matías. Duele que nuestra familia tenga que aprender a encontrarse en una habitación de hospital, a celebrar cumpleaños, abrazos, juegos y pequeñas cosas entre médicos, estudios y pasillos”.

Por eso, “hay días en los que me siento fuerte y hay otros en los que soy simplemente una mamá cansada, frágil, que necesita llorar un poquito y volver a empezar. Pero seguimos”, manteniendo la “esperanza de que algún día podamos cerrar la puerta de nuestra casa y estar los cuatro juntos”.

Mientras tanto, “aprendimos a agradecer el tiempo de otra manera. A entender que un día más con Feli es un regalo enorme. Que, aunque tengamos mucho en contra, todavía tenemos la posibilidad de mirarlo, abrazarlo, escucharlo, acompañarlo”.

En este marco, aseguró que “mientras Feli siga luchando, nosotros vamos a seguir acá”.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar