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Historia

Cuando Rodolfo Walsh vivió desde adentro el fenómeno Tibor Gordon

Alumnas de la Universidad de Pilar consiguieron la crónica que el autor de “Operación Masacre” realizó en 1959 sobre el mítico líder espiritual de Manzone.

Por Alejandro Lafourcade 19 de septiembre de 2026 - 13:58

Inabarcable. Magnético. Fascinante. Cualquiera de estos adjetivos le cabría a la perfección a Tibor Gordon y el fenómeno de fe que construyó durante 30 años en la localidad de Manzone.

Personaje inagotable, se ha sumado un nuevo eslabón a la larga serie de investigaciones sobre su persona: un grupo de alumnas de la Universidad Nacional de Pilar logró conseguir la crónica que Rodolfo Walsh escribió sobre el Hermano Tibor a fines de la década del ’50, una joya del periodismo argentino que casi 70 años más tarde sale a la luz.

Se trata de Camila Valenzuela, Sofía Oviedo y Paola Conchucos, quienes cursan el 2° año de la carrera de Comunicación Digital. La nota en cuestión fue publicada por la revista Leoplán en marzo de 1959 y conseguirla fue producto de un arduo trabajo.

En diálogo con El Diario, las tres estudiantes explicaron que “elegimos investigar sobre Tibor Gordon porque fue un personaje muy querido en la zona”. De hecho, Sofía es vecina de Manzone, meca de su culto.

“Teníamos mucha información –dijo Paola-, pero en una publicación en Instagram se hablaba de la nota de Walsh, algo que nos sorprendió y nos impactó”. Sin embargo, el texto no había sido compartido en dicho posteo… “Nos contactamos con varias bibliotecas y nadie tenía ese ejemplar –recordó Camila-. Pasaron meses hasta que nos enteramos de que había uno en Tandil. Nos pusimos en contacto y nos mandaron fotos de las páginas”.

Gran parte de ese material –todo un hallazgo- fue compartido días atrás por el periódico derquino El Apogeo, con imágenes de la tapa y algunos textuales de aquella crónica.

A su vez, como indicaron las alumnas, el encuentro de Walsh con Gordon ya había sido mencionado años atrás, incluso en alguna entrevista por el delvisense Fabián Domínguez (autor de la biografía “Bitácora de un clandestino”), pero lo cierto es que la nota en sí no había sido compartida hasta que las jóvenes pusieron manos a la obra para encontrarla.

La multitud baja del tren en el apeadero kilómetro 52 para ir a ver a Tibor Gordon. Aún no existía la estación Villa Astolfi.

En la meca de Tibor Gordon

Para 1959, Rodolfo Walsh ya había publicado “Operación Masacre”, su obra maestra y una de las pioneras mundiales entre las novelas de no ficción.

En el verano de aquel año, el periodista y escritor pasó dos jornadas en Arco Iris, la comunidad que Tibor había montado en Manzone a mediados de esa misma década. El resultado es un texto extenso, titulado “Tibor Gordon – Profeta de la tierra prometida”, que ocupa varias páginas de aquel número de Leoplán. Un relato atrapante que le da al lector la sensación de estar presenciando esas ceremonias de fe.

Además, la nota está acompañada de abundante material fotográfico, producto de las imágenes de Zenteno Zegarra: la gente bajando de los trenes, la Hermana Eva (esposa de Tibor), un hombre dejando atrás sus muletas y más.

“El punto en cuestión se llama "Kilómetro 52" y es un mísero paradero, con un refugio raquítico y no más de cuatro casas dispersas en un radio de cien metros. Más de diez mil personas —hasta seis mil en los domingos de máxima afluencia— se trasladan allí semanalmente.

El noventa y nueve por ciento de estas personas pertenecen a la clase social más humilde, castigada por la enfermedad y la pobreza. Alrededor de la mitad proceden de la Capital Federal. El resto, de las estaciones intermedias, de los campos vecinos, y de la ciudad de Pilar, situada dos kilómetros más lejos”.

Cronista y fotógrafo están en el lejano Manzone, rodeados de fieles deseosos de encontrarse con el anfitrión. En su relato, Walsh no hará un juicio de valor del fenómeno, sino que intentará que los lectores saquen sus propias conclusiones. No será ni benévolo con el Hermano, ni tratará de derribar al mito.

“Es un viejo de humilde aspecto. —¿Qué te pasa, hermano? —pregunta Tibor con su acento extranjero, levemente gutural. El anciano titubea. —Yo te lo voy a decir —prosigue el taumaturgo, perforándolo con una mirada muy intensa—. Te duele algo. El viejo alza una mirada suplicante. —Sí. Me duele aquí... (se toca una costilla) y aquí (se toca el cuello) ... y aquí...—Pero hay algo más —insiste el hermano Tibor, con voz dulce—. Lo que tienes es tristeza. ¿Mucha tristeza? —Sí. Mucha tristeza. —Porque no te comprenden. Nadie te comprende. Todos te hacen a un lado. La vida ha sido muy dura contigo. El viejo asiente, a cada palabra, a cada frase. —Desde hoy cambia tu vida, hermano. Anda tranquilo y ten fe en nosotros. Tibor Gordon lo despide con un beso en la mejilla y el anciano se marcha, transfigurado el rostro. Desde ese momento es otro de los que han de jurar que nunca le hablaron así, que nunca le acertaron de ese modo con el dolor de su alma”.

Un aspecto en el que hace hincapié Walsh es en el de la gran cantidad de dinero que generaba Arco Iris. Así, intenta dar un panorama sobre lo que se recauda como cuota mensual (con foto carnet que se cobraba), la venta en el puesto de recuerdos y el negocio inmobiliario de venta de terrenos y departamentos a los fieles.

Por esto es que el periodista da una impresión solapada de su opinión sobre el personaje: concluye en el diálogo con la gente que Tibor Gordon habla, cura y ayuda a los pobres, agregando una sentencia propia… “Tibor Gordon se ayuda a sí mismo”.

“Aquí, probablemente, está el verdadero origen de la prosperidad financiera del ‘culto’. Nuevo Moisés, adaptado a las necesidades de la época, Tibor Gordon lotea la Tierra Prometida…En la ‘Oficina de Vivienda’ de Tibor Gordon, el ‘hermano’ Teddy —un joven de veinte años, cuyo físico menudo contrasta con el de su padre— se apresura a explicarnos: —Son terrenos de veinte por diez, que vendemos a un promedio de setenta y cinco pesos mensuales. Ya hemos vendido unos trescientos”.

LOS SALVADOS. Un señor se despoja de sus muletas. A la derecha, un hombre llega con una familiar buscando cura. Todos ellos, devotos de Tibor Gordon.

A futuro

La investigación de las alumnas de la Universidad de Pilar ya tiene un documental breve en Youtube, llamado “Tibor Gordon: el hombre que hipnotizó a Pilar”. Además, piensan presentar su trabajo en el Congreso RedCom 2026, a desarrollarse en Rosario en el mes de octubre.

Sobre la crónica de Walsh, Camila reconoció que “sacamos mucha información, descubrimos muchas cosas a partir de su mirada”.

Seguir el rastro del Hermano Tibor es un camino de ida: desde hace años, autores como los ya mencionados; así como medios nacionales, El Diario Regional o el libro “Pilar, un libro de historias” han abordado su figura, pero el personaje tiene tantas facetas que siempre hay algo más por descubrir.

Por esto es que las jóvenes adelantan que “nuestro proyecto va a seguir, sabemos que vamos a encontrar mucho más”. Sofía agrega que su halo sigue estando en Manzone, “donde entrar a lo que era Arco Iris provoca una vibra especial. Es una historia muy de nuestro barrio”.

Además, sueñan con que el día de mañana pueda erigirse allí un centro turístico o museo dedicado a Tibor.

Una mujer casi en trance mientras escucha el sermón de Tibor Gordon.

Cierre

Luego de dos jornadas de calor agobiante, Rodolfo Walsh se alejó de Manzone, pero antes mantuvo un breve diálogo con el protagonista principal.

“—¿Qué es esto, exactamente? —preguntamos. —Es un movimiento de base espiritual, con intención de bien público. —¿Cómo actúa? —Actúa por la fe, infundida a través de la palabra. Un hombre perseguido por un perro, corre el doble. Yo quiero que ese hombre también duplique sus fuerzas, pero no por el miedo, sino por la fe. —¿Y la fe en qué? —La fe en Dios, y, sobre todo, en sí mismo y en los demás. —¿En qué Dios? —En el Dios de todos. El de católicos, protestantes o judíos (…)”.

“(Gordon) Hace una pausa antes de preguntar, con cierta insistencia: —¿Usted está seguro de que me comprende? —¿Cuántos discípulos tiene usted? —replicamos. —Más de cincuenta mil. —¿Y a todos les cobra diez pesos por mes? —¡Oh, pero no todos pagan! —responde el "hermano" Tibor con enigmática sonrisa—. ¿Usted está seguro de que me comprende? Bueno, ¿y usted?...

Por último, el propio Walsh da su conclusión al fragmento que titula “pequeña moraleja final”:

“Atacar a Tibor Gordon, defender a Tibor Gordon, sería pueril. Al escéptico no lo convence ningún milagro, y al que cree no lo desalienta ninguna argumentación. A lo sumo podríamos permitirnos una reflexión mínima. Esta muchedumbre de desposeídos, lisiados, enfermos, abandonados; estas mujeres amarillentas que arrastran chicos descalzos, cubiertos de costras y de llagas; estos hombres profundamente serios, melancólicos y conmovidos, que van a poner todos sus problemas y su vida entera en manos de un hombre que simplemente les habla; este espectáculo en general, es indudable que significa algo. Es un verdadero testimonio de la Argentina de hoy. Y lo que atestigua es el tremendo, inconcebible fracaso de gobernantes, médicos, sacerdotes, maestros. De los que deberían velar por tan multiplicada humillación, y con harta frecuencia sólo saben renunciar a su tarea”.

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