Historia

Cuando "el loco de los huesos" buscaba restos fósiles en el río Luján

Florentino Ameghino comenzó sus investigaciones en dicha cuenca. Fue un pionero de la paleontología argentina.

Por Alejandro Lafourcade 28 de marzo de 2026 - 14:52

Ejemplo claro de aquellos prohombres del siglo XIX, Florentino Ameghino fue clave para el desarrollo de la paleontología y los estudios arqueológicos en nuestro país. Nacido en Italia en 1853, al año siguiente su familia se radicó en Luján, donde comenzó sus primeros estudios a partir de su irrefrenable curiosidad.

Así, el río Luján y los parajes de su cuenca fueron el primer escenario de sus estudios, hallando restos fósiles que marcaron un antes y un después para su campo de investigación.

Una vez llegada desde Europa, la familia Ameghino residió en dos casas de Luján: una ubicada en la actual calle Las Heras 466 —donde hoy funciona el Museo Municipal— y una propiedad en la esquina de la avenida Dr. Muñiz y Colón. Además, esa segunda vivienda es una de las dos esquinas de la ciudad vecina que no posee ochava, es decir, que conserva un ángulo recto de noventa grados.

No es difícil imaginar al joven Florentino al finalizar la década de 1860, realizando recorridas por los márgenes del río Luján en sentido a Pilar o hacia Mercedes, recolectando todo aquello que le era de interés.

Luego de un inicio como pulpería, en 1869 la ya mencionada propiedad de Dr. Muñiz y Colón fue adquirida por Antonio Ameghino para asentarse con su familia. Durante años, el hombre mantuvo un almacén en esa esquina mientras sus hijos, Carlos y Florentino, clasificaban y estudiaban los fósiles que recolectaban en sus caminatas. En la parte alta de la vivienda, los hermanos destinaron un altillo para conservar los restos óseos que hallaban en las barrancas y alrededores del río.

Tras la partida de Ameghino de Luján, la propiedad comenzó a alquilarse. En 1938 fue heredada por su viuda, quien al fallecer no dejó sucesores directos, ya que ninguno de los hermanos Ameghino tuvo hijos. Desde entonces, la vivienda fue habitada por diversas familias hasta la actualidad.

71239
SIN OCHAVA. La propiedad ubicada en Dr. Muñiz y Colón, Luján, donde vivió Florentino Ameghino.

SIN OCHAVA. La propiedad ubicada en Dr. Muñiz y Colón, Luján, donde vivió Florentino Ameghino.

Exploradores

Ameghino siguió estudiando la cuenca del río Luján en sus años como docente en Mercedes, trabajo que conservó hasta 1877. Casi en simultáneo, otro adelantado exploraba el río Luján: el naturalista Eduardo Holmberg, quien a principios de marzo de 1878 encaró una travesía que duró varios días.

En su libro “Excursiones bonaerenses por Eduardo Ladislao Holmberg”, el autor decía que las aguas del Luján, “apenas agitadas, nos brindan su blando lecho, que corta la quilla y azota el remo con violencia”.

La excursión terminó el 10 de marzo, llevando una gran colección de arácnidos y un listado de aves rapaces, trepadoras, pájaros, giradoras, corredoras, zancudas y palmípedas observadas en el río y en sus inmediaciones.

Pionero destratado

Luego de unos años en Europa, donde profundizó sus estudios, Florentino regresó al país en 1881 y fue contratado junto a su hermano Carlos por el perito Francisco Pascasio Moreno, director del Museo de La Plata. Sin embargo, entre los Ameghino y Moreno se generó casi de inmediato una relación tirante y de rechazo mutuo.

En este sentido, a pesar de que logró convertirse en un antropólogo reconocido a nivel mundial, experimentó aquello de que nadie es profeta en su tierra: en la Argentina, durante casi toda su trayectoria Ameghino fue objeto de desdén por funcionarios que retaceaban recursos o incluso otros miembros de la comunidad científica, lo que le valió el apodo despectivo de “el loco de los huesos”.

Lo cierto es que, partir de sus incursiones en todo el país, se calcula que unas 6.000 nuevas especies fósiles, centenares de géneros y de familias le deben a Ameghino su incorporación a la ciencia. El hombre fue un investigador fundamental para echar luz sobre la relación de los primeros hombres que habitaron las pampas y la fauna autóctona.

Florentino Ameghino falleció en 1911, a los 57 años, aquejado por la diabetes. En su homenaje llevan su nombre, por ejemplo, un municipio bonaerense, un dique y varios museos y escuelas de todo el país. Su bagaje de investigaciones dejó una obra amplia y adelantada a su época, un derrotero de conocimientos que tuvo su origen hace más de 150 años en el río Luján.

El dato

En 2025, el Concejo Deliberante de Luján sancionó una ordenanza que declara “de utilidad pública y sujeta a expropiación” una de las propiedades pertenecientes a la familia de Florentino Ameghino.

Fuentes

www.pilarunlibrodehistorias.com.ar

www.elcivismo.com.ar

www.anc-argentina.org.ar

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar