Desde este sábado, diversas cámaras empresariales de colectivos confirmaron la reducción de un 50% de sus servicios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Desde este sábado, diversas cámaras empresariales de colectivos confirmaron la reducción de un 50% de sus servicios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Se trata de agrupaciones nucleadas en la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA). El motivo según sus integrantes es la brecha existente entre las tarifas y los costos –con el combustible en primer lugar-, que están sufriendo una aceleración desde las últimas semanas.
Si bien en las últimas horas se mantuvo una reunión con el nuevo ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, las cámaras tomaron la decisión de reducir los servicios a la mitad, al menos hasta que se defina un nuevo cuadro tarifario.
“Hoy el costo real de mover un pasajero está en torno a los $800”, aseguró Luciano Fusaro, vicepresidente de AAETA, al portal Infobae. “Nosotros, entre tarifa y subsidios estamos recibiendo nada más que $400. Es decir, hay una brecha del 50%, por lo que deberíamos duplicar el ingreso, ya sea por tarifa o por subsidio”.
Y agregó: “Eso lo tiene que definir el Estado pero nosotros tenemos ese agujero, entonces por eso los servicios se reducen un 50% para cubrir esa brecha”.
Motivos
A mediados de este mes, distintas Cámaras de transporte habían anticipado la decisión al firmar un comunicado en el cual se dio a conocer que “las empresas operadoras se encuentran realizando restricciones de servicios de diferente magnitud según las posibilidades de cada una, de manera de evitar una paralización total y abrupta por falta de recursos” en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
No obstante, la baja en el servicio no era hasta el momento tan drástica como para llegar a un 50%, medida que se comenzará a sentir con fuerza desde el martes, próximo día hábil luego del fin de semana largo de Navidad.
Sobre la restricción de servicios, en aquel entonces explicaron que se debía “al brusco aumento del combustible, la devaluación que impacta de manera directa en la mayoría de los insumos y repuestos y la escasez de recursos con los que cuenta el sector, producto de un cálculo de costos realizado con precios del mes de septiembre del corriente año y además subvaluado en su origen con los principales parámetros de cálculo subestimados”.
