A cien años del nacimiento de Clorindo Testa, el 10 de diciembre de 1923, el legado de este maestro ítalo argentino de la modernidad se resignifica en Argentina, escenario casi exclusivo de una obra donde el arte resulta inseparable de la arquitectura y ha dejado trabajos emblemáticos como la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, hoy Monumento Histórico Nacional, el Balneario La Perla de Mar del Plata, el Centro Cívico de Santa Rosa en La Pampa o la Casa La Tumbona de Ostende. Pero también dejó su huella en Pilar: la Biblioteca y el Auditorio del Campus de la Universidad del Salvador.
Dueño de un estilo único e irrepetible, imposible de encasillar en ninguna corriente, supo romper los límites y destacó por su utilización plástica de los elementos constructivos, lo que hace que su sello sea muy personal y fácil de identificar incluso por aquellos que no son entendidos en la materia.
En la USAL, su impronta la dejó plasmada en la Biblioteca y el Auditorio del Campus, en donde ambos edificios son claros protagonistas en un predio de más de 50 hectáreas. Allí supo convertir dos galpones en verdaderas obras de arte que tienen la marca Testa en cada detalle.
En una recorrida por el lugar, el arquitecto y docente de la Facultad de Arquitectura de la USAL, Fabián Galarza explicó que una de las mejores cosas que logró Testa en el Campus, fue “una muy buena conexión con el paisaje privilegiado que tiene Pilar”.
“Lo que quiso hacer Clorindo en cada una de sus obras fue romper con los límites. Es una especie de caos controlado en donde logra un muy buen manejo de la luz natural destacando por ejemplo techos curvos o ventanas en semicírculo y triangulares”, detalló Galarza.
A su entender, y teniendo al reconocido arquitecto como referente indiscutido, una de las mayores cualidades de Testa fue “conformarse con lo que encontraba”. “En este caso, no se ve gran vuelo tecnológico, reinventó los elementos constructivos y consiguió algo rústico ideal para el campo”, apuntó.
Para Galarza, por su estilo tan personal, es tarea imposible encasillar a Clorindo Testa en una corriente en particular. “No se lo puede definir en un estilo porque un estilo tiene que ver con un estándar, con algo que se repite, y esto es algo muy personal”, aclaró.
Y siguió: “Es arquitectura contemporánea pero es tan personal que no se la podría encuadrar. Él hacía lo que se le cantaba y de hecho aún hoy su estudio sigue produciendo sus cosas. Se lo podría vincular con la arquitectura brutalista, que fue una tendencia mundial, pero el devenir de él es mucho más personal, fue una persona con mucho conocimiento del espacio arquitectónico y gran intuición”.
Testa nació en Nápoles en 1913 por voluntad de su padre médico, un emigrante italiano que llevó a su esposa embarazada al pueblo donde él había nacido, Benevento, cerca de Nápoles, para que pariera allí a su primogénito, y a los tres meses volvió a la Argentina, donde murió en 2013.