A los 91 años

Adiós a Carlos "Cholo" Ingolotti, un empresario apasionado que creció al ritmo de Pilar

Comenzó de forma autodidacta durante la adolescencia con la venta de forraje y carbón. A mediados de la década de 1960 fundó la empresa que lleva su nombre dedicada al acopio de cereales, venta de semillas y fertilizantes. Fue rotario y participó en ONGs locales.

6 de octubre de 2023 - 12:57

Al los 91 años, falleció Carlos "Cholo" Ingolotti, empresario creador de la firma que lleva su nombre dedicada al acopio de cereales, venta de semillas, agroquímicos y fertilizantes. Pionero en la materia, también tuvo una destacada participación en instituciones como el Rotary Club Pilar y en ONGs locales.

El deceso se produjo el miércoles, tras permanecer internado en el Hospital Austral a causa de una neumonía. Su salud se había deteriorado hace dos años tras una caída accidental de la que no pudo recuperarse. Hasta ese momento había permanecido al frente de su empresa, como el trabajador incansable que fue.

"Siempre fue un hombre muy activo, un hombre de negocios, muy capaz, él nos enseñó a trabajar", afirmó emocionado su yerno, Arturo Romero, esposo de su hija Nora, quien también compartió con El Diario su recuerdo: "nos quedan sus enseñanzas, hasta último momento le gustó trabajar, hacer y decidir". "Pudimos acompañarlo hasta el último día, hasta agosto seguía viniendo a la oficina y se sentaba al sol", agregó.

Nacido el 20 de marzo de 1932 en el seno de una familia de quinteros en Villa Rosa, apenas iniciada la adolescencia Cholo comenzó a dedicarse de forma independiente a la venta de forrajes, carbón y alimento para gallinas. Con los años, sumaría un camión para facilitar el reparto y agregaría la distribución de cereales en bolsas como representante oficial de la firma Cargil.

Su buena visión para los negocios lo llevó a expandirse hasta montar a mediados de la década de 1960 una planta de silos sobre la avenida Tratado del Pilar, donde también funcionaron sus oficinas comerciales, en la esquina de María Ana Mogas.

Dichas oficinas permanecieron abiertas hasta el 1 de septiembre último, momento en que fueron cerradas para centralizar toda la actividad en la planta de Parada Robles (kilómetro 77 de la ruta 8, Partido de Exaltación de la Cruz), creada a mediados de 1990 cuando el crecimiento y la urbanización de Pilar lo obligó a mudar los silos de su ubicación original.

Además del acopio de cereales, venta de semillas, agroquímicos y fertilizantes, el empresario también se dedicaba a la siembra de maíz, soja y trigo. En la década de 1990 tuvo una incursión en el mercado de las granjas avícolas, negocio del que luego se desprendió.

En la actualidad, la empresa quedó en manos de sus hijos María Inés, Nora y Martín, nacidos de su matrimonio con Elma Filipini, fallecida hace 3 años. Abuelo de dos nietos, su familia se completa con una pequeña bisnieta.

Fuera del ámbito empresarial, también dedicó parte de su vida a la actividad rotaria. Como miembro del Rotary Club Pilar estuvo implicado personalmente, entre otras acciones, en la campaña "Ver para aprender" que entregaba anteojos a chicos de bajos recursos.

Asimismo, junto a otros vecinos destacados de Pilar, fue parte de la Asociación Civil Un Hospital Para Pilar (UHPP), que luchaba por la construcción de lo que hoy es el Hospital Central, en el kilómetro 53 de la ruta Panamericana.

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