Personaje

El termómetro del verano, a cargo del churrero pilarense en Villa Gesell

Desde 1979, Antonio Espasa trabaja la temporada en la ciudad costera. Por ahora la califica como "floja" en cuanto a ventas. Además, indica que "hay muchos menos jóvenes", ya que "el crimen de Fernando Báez Sosa cambió la noche".
martes, 10 de enero de 2023 · 13:09

Si hay alguien que sabe del bolsillo y el comportamiento de los argentinos en tiempos de vacaciones es Antonio Espasa, histórico vendedor ambulante del distrito que desde 1979 pasa sus veranos haciendo temporada en Villa Gesell y playas aledañas, como Pinamar.

En diálogo con El Diario, desde la costa dialogó sobre las ventas actuales, las previsiones para las próximas semanas y los cambios que se produjeron en la zona tras el brutal crimen de Fernando Báez Sosa.

“Está floja la temporada –reconoció-, aunque hay gente, hubo mucha para el fin de semana de Fin de Año. Pero, con respecto a la venta en general, según con lo que venimos hablando con los demás rubros estamos debajo del año pasado”.

En cuanto a la venta de churros en particular, Antonio explicó que “depende de varios factores, no solamente del poder adquisitivo de la gente sino también del clima. Si el día está pesado y caluroso, las ventas son menores, que es lo que viene pasando en los últimos días, con temperaturas más de 30 grados o cerca”.

Sin embargo, “ahora tenemos pronóstico de tres días de probables lluvias, de miércoles a viernes. Se va llevando… Calculo que al final de toda la temporada no va a ser explosiva ni nada por el estilo”.

Los precios: $1.200 es el valor de la docena de churros rellenos en la churrería, mientras que en la playa cuesta $1.400”.

Después del horror

El crimen de Fernando Báez Sosa, ocurrido en enero 2020, cambió además el ritmo de la ciudad balnearia. El año pasado, sumado a las restricciones por la pandemia, Villa Gesell se quedó casi sin juventud, lo que antes era una marca registrada.

Este año, Espasa indica que “hay jóvenes, probablemente un poco más que el año pasado, pero nada que ver con los años anteriores, cuando Gesell era el centro de la juventud en la playa de nuestra costa, sobre todo en enero”.

Sobre esto, comentó que “hay un poco más de tranquilidad, por ejemplo los dejan entrar a la playa para ver el amanecer, algo que el año pasado no se permitió. Este año eso volvió, excepto cuando se forman grupos muy grandes. Al revés de Pinamar, ya que el año pasado permitía y este no”.

Además, por la noche “hay muchísimo control, centenares de policías durante toda la noche en la calle 3, frente a boliches o bares, en todas las esquinas. El crimen de Báez Sosa modificó eso. Hay caballería, motos, patrulleros, de todo…”.

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