TESTIMONIO

El pilarense que salvó a tres periodistas ingleses secuestrados durante la guerra de Malvinas

En mayo de 1982, Mariano Freire se encontró con tres hombres semidesnudos que le pedían ayuda. Al subirlos a su camioneta vivió una experiencia imborrable, justo el día de su cumpleaños.

Por Redacción Pilar a Diario 3 de julio de 2022 - 08:17

El 12 de mayo de 1982, Mariano Freire ya tenía planeada su jornada: luego de su trabajo como electricista se reuniría con su familia para celebrar su cumpleaños número 36, edad que cumplía ese mismo día.

Sin embargo, nada salió como lo había imaginado: el pilarense se convirtió en la persona que auxilió a tres periodistas ingleses que horas antes habían sido secuestrados mientras cubrían en nuestro país la Guerra de Malvinas.

Freire está retirado, tiene 76 años y una memoria prodigiosa que le permite reconstruir lo ocurrido ese día que lo marcó para siempre, en un momento ya de por sí traumático para todos los argentinos. En una entrevista con El Diario, el hombre rememoró lo vivido aquel miércoles de mayo, hace ya 40 años.

Encuentro
“En ese momento estaba trabajando en la granja La Mimosa II, de Carlos Luaces, que estaba ubicada en la ruta 6 camino a Parada Robles, Exaltación de la Cruz”, recordó. “Ese día tenía que volver a Pilar para comprar unos repuestos, pero cuando estaba por subirme a mi Rastrojero vi a tres tipos que venía corriendo a los gritos… dos estaban en calzoncillos y el otro totalmente desnudo”.

La imagen es surreal: tres hombres sin ropa gritando “¡Mister, mister!” en un camino de tierra, al mediodía… Dos de los compañeros de Freire se asustaron por la situación, pero él supo que tenía que tenderles una mano. “¡Bandoleros, pistoleros, armas!”, vociferaba uno de ellos en un español rudimentario.

Quien intentaba explicar lo ocurrido era Julian Manyon, periodista de la cadena Thames, un reportero muy conocido en Gran Bretaña. Lo secundaban, aterrados, el camarógrafo Ted Adcock y el sonidista Trevor Hunter. Los tres habían sido secuestrados horas antes por un comando paraestatal encabezado por el temible Aníbal Gordon a metros del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde pensaban entrevistar al canciller Nicanor Costa Méndez (ver aparte). Allí comenzaría un calvario que terminó cerca de Pilar.

Auxilio
Quizás hayan sido sus años como scout, quizás su apego a las formas correctas de proceder. Lo cierto es que Freire, lejos de desentenderse de la situación, subió a los tres ingreses a su camioneta.

“Manyon estaba al lado mío y los otros dos viajaban atrás. En ese momento, las autoridades pedían que no se tomaran represalias contra ciudadanos ingleses comunes”. En su conversación, lograron comunicarse en forma rudimentaria en italiano, idioma que ambos manejaban a medias. “Me dijo que era de la BBC y que (Margaret) Thatcher lo consideraba un traidor por haber informado sobre el derribamiento de un Sea Harrier. ‘Soy conocido, como Roberto Maidana’, me decía…”. Además, le contó sobre las vejaciones que habían sufrido durante su retención ilegal.

Los periodistas insistían en que Freire los llevara al Hotel Sheraton, en Retiro, rogando que no los dejara en manos de la policía, e incluso le ofrecían dólares por el viaje.

“Finalmente aceptaron que los llevara con el ejército, ya que me aseguraron que conocían al coronel Bernardo Menéndez. Yo entre 1980 y abril del ’82 había tenido la concesión de la cantina de la Fábrica Militar, en el barrio Pellegrini, por eso me habían quedado varios contactos”.

Antes, el electricista los llevó a su casa del barrio Lima, donde junto a su esposa les dio ropa, agua y comida. De allí, nuevamente al Rastrojero para seguir viaje hasta la Fábrica Militar, pero no todo fue tan fácil…

“En la guardia les conté que estaba con tres periodistas ingleses. Esperé un rato al capitán que yo conocía pero ni siquiera me quiso recibir, porque según él era un problema policial, no militar”.

Firme en su decisión de no trasladarlos a Capital, caído el intento de presentarlos ante los militares, solo quedó la última opción: la Comisaría Pilar 1ª.

Desenlace
Para ese entonces, ya en horas de la tarde, los ingleses estaban resignados y no oponían resistencia a acudir a una comisaría. Pero en la dependencia local seguirían las trabas: “Bajé yo solo, ellos se quedaron en la camioneta. Me recibió un agente y luego un subcomisario. Se quisieron sacar el tema de encima diciéndome que vaya a Exaltación, ya que habían aparecido ahí… Pero insistí, diciendo que los ingleses conocían a Menéndez, que no les convenía rechazarlos. Así se empezó a generar un movimiento terrible”.

Pasado un buen rato, vestido de uniforme se hizo presente el comisario. El subcomisario también se había cambiado de ropa. Algo estaba por pasar. “Tuvieron que recibirlos. Los hicieron bajar del Rastrojero y empezaron a tomarles datos en las máquinas de escribir ¿Y quién aparece? El capitán que me había rechazado en la Fábrica Militar. Ahora sí se interesaba…”.

Para ese entonces, los alrededores de la Pilar 1ª se habían llenado de vehículos, “incluyendo a gente de Alfredo Saint-Jean (Ministro del Interior). A los ingleses les pusieron mamelucos militares, pero a mi ropa nunca me la devolvieron”.

Eran otras épocas, sin celulares ni mensajería instantánea. Por eso, la familia de Freire lo había esperado durante todo el día para celebrar su cumpleaños 36, sin saber en qué había terminado su aventura con los ingleses.

“Volví a mi casa pasada la medianoche… No me pude despedir de ellos ni saludarlos. Al tiempo, llegó a mi casa un periodista argentino: le habían dejado plata para que me comprara regalos. Me trajo un radiograbador, una procesadora y patines para mis dos hijos”.

Julian Manyon

Ted Adcock

Trevor Hunter

 

 

Las sospechas sobre Aníbal Gordon

Un secuestro a punta de pistola y a plena luz del día

El secuestro de los tres periodistas ingleses se produjo en las primeras horas de la mañana del 12 de mayo de 1982, en pleno centro. Como relató luego Julian Manyon, tanto él como Ted Adcock y Trevor Hunter fueron introducidos en autos por la fuerza, mientras los apuntaban con pistolas calibre 45. Les quitaron la ropa y soportaron simulacros de fusilamientos.

“La describo como la experiencia más terrorífica que tuve, en al menos tres ocasiones sentí que mi vida estuvo realmente en peligro”, expresó Manyon al otro día de haber sido rescatado, en conferencia de prensa. También fue recibido por Leopoldo Galtieri, quien intentó despegar al gobierno de lo ocurrido.

Con el correr de los años, el periodista reconoció en fotos al líder de los secuestradores: Aníbal Gordon, temible personaje de los ’70 ligado a grupos de inteligencia y paraestatales. Las causas del hecho siguen teniendo varias hipótesis: una de ellas –elaborada por la CIA y recién conocida en 2019 - habla de una posible maniobra interna para tratar de complicar a Galtieri durante la guerra.

 

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