El Instituto Almafuerte inició ayer la cuenta atrás hacia su 70º aniversario. En ese contexto, la fachada de su histórico edificio ubicado sobre la calle Hipólito Yrigoyen y Alsina fue declarada Patrimonio Histórico de Pilar.
El Instituto Almafuerte inició ayer la cuenta atrás hacia su 70º aniversario. En ese contexto, la fachada de su histórico edificio ubicado sobre la calle Hipólito Yrigoyen y Alsina fue declarada Patrimonio Histórico de Pilar.
La buena nueva fue celebrada durante el acto por el 69 cumpleaños que la institución organizó ayer con la presencia de la comunidad educativa y exalumnos, así como autoridades municipales y la presidenta del Consejo Escolar, Victoria Carey, cuyo padre, Carlos, es parte de la historia grande del Almafuerte, teniendo en cuenta que fue alumno, profesor, vice y director de la entidad.
De estilo colonial, la fachada -actualmente pintada de color amarillo pálido con molduras en color verde musgo- fue declarada de Interés Municipal, Cultural, Arquitectónica y Urbanística por la municipalidad, a casi siete décadas del inicio del primer colegio secundario privado que tuvo el distrito.
Historia
Corría 1952 cuando Haydeé Lagomarsino, su marido Roberto Girerd, Domingo Marone, Rafael García, Leonor Ceberio y Miguel Morcelle decidieron poner manos a la obra para cumplir el sueño de fundar un establecimiento educativo en el distrito.
Así fue que el 20 de abril de 1953, sin tener ninguna autorización para funcionar, ese sueño que parecía lejano se concretó y el Instituto Almafuerte abrió sus puertas en el lugar en donde aún hoy sigue estando, Hipólito Yrigoyen 860. Tres años después, el colegio fue reconocido como tal y hacia 1960 la sección primaria inició sus actividades, siendo su directora Noemí Ferretty, que comenzó a ocupar este rol en 1965 y continúa haciéndolo en la actualidad.
Pero pasarían varios años hasta que se creara la Asociación Cooperadora de Padres con la colaboración de docentes, comerciantes, vecinos y ex alumnos que, en 1978, comenzó a hacerse cargo de la escuela.
Tras este hito, el Almafuerte no paró de crecer: en 1981 la Cooperadora incorporó al Instituto Nuestra Señora de Fátima, cedido por la orden religiosa Siervos de María. Ya para el año siguiente, concretaron la compra del terreno aledaño en donde se construyó el ala nueva dando lugar al edificio actual, a lo que luego seguirían el gimnasio y el edificio de primaria.
Después de muchos años de su conformación, sigue siendo la entidad sin fines de lucro integrada por papás, ex alumnos y docentes, la responsable de todos aquellos temas que atañen al bienestar de los miembros de esta comunidad.
Así, siendo el primer colegio secundario de Pilar, el Almafuerte se convirtió en parte de la historia y la memoria del distrito, logrando generar un sentimiento de pertenencia en todos los que por allí transitaron.
Curiosidad
En sus comienzos, el colegio se llamó Instituto Adscripto Mixto Gratuito de Enseñanza Secundaria. El nombre “Almafuerte” surgió en 1956 y fue votado por los alumnos.
