A principios de los ’90, Richard Williams era un guardia de seguridad, padre de familia numerosa y vecino del barrio más peligroso de Los Ángeles. Pero tenía un plan: convertir a sus dos hijas menores, Venus y Serena, en las mejores tenistas del mundo. Así, ya desde antes de su nacimiento planificó la vida de ambas, siguiendo una rutina de la que estaba prohibido correrse. La película por la que Will Smith ganó el Oscar a mejor actor retrata la preparación obsesiva a la que fueron sometidas las hermanas, quienes sin dudas fueron la prueba viviente del éxito del plan de su padre.



