Pandemia

Las tres vacunas que se aplican contra el Covid-19 en Argentina

Mientras ya se realizan vacunaciones con tres de ellas, el gobierno argentino avanza en diferentes negociaciones para asegurarse dosis de otras vacunas.
viernes, 19 de marzo de 2021 · 15:56

La catástrofe planetaria que ha supuesto la pandemia de Covid-19 tiene un ángulo positivo: la ciencia ha batido todos los récords a la hora de lograr una vacuna contra el virus. Actualmente son varias las que se están aplicando en el marco de la campaña de vacunación más grande a nivel mundial. Algunas de estas se realizan en nuestro país.

Para que una vacuna pueda aplicarse en Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), agencia de prestigio internacional, analiza primero los datos de los ensayos clínicos y luego decide si concede la autorización para su uso.  Por lo tanto, es importante resaltar que todas las vacunas que actualmente se aplican están autorizadas ya que existen medidas estrictas para garantizar que las vacunas contra la COVID-19 son seguras.

Ante la enorme demanda mundial de vacunas, el Estado argentino comenzó hace varios meses a negociar con diversos laboratorios. A un año del primer caso de Covid-19 en el país, ya son tres las vacunas que se utilizan.

Cuando en diciembre del año 2020 nos acostumbramos a escribir y pronunciar el nombre de la primera vacuna, la Sputnik V (del Laboratorio Gamaleya), cuyas primeras dosis llegaron desde Rusia tuvimos que aprender otra, la Covishield producto de la alianza Oxford-AstraZeneca (del laboratorio Serum Institute) fabricada en India, y en poco tiempo llegó la tercera, la Sinopharm (del Laboratorio Beijing Institute of Biological Products) que proviene de China.

 

Vacuna Sputnik V

La vacuna rusa se produjo a toda velocidad y provocó en algunos países desconfianza. Sin embargo, se ha demostrado que tiene una eficacia de más del 90% y se está inoculando en numerosos países de la Europa oriental y América Latina.

Utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad5 y Ad26, para una primera y una segunda inyección. Sin embargo, no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.

Estos vectores permiten introducir material genético de otros virus en una célula: el gen del adenovirus, que es el causante de la infección, se sustrae y en su lugar se inserta un gen con el código de la proteína de otro virus, el cual es seguro para el organismo y lo ayuda a producir anticuerpos. 

La alta eficacia de la vacuna contra el coronavirus se confirmó en cada uno de los tres puntos de control de los ensayos clínicos, y su efectividad contra casos graves de la infección fue del 100%. 

 

Vacuna Covishield - AstraZeneca

La vacuna producida en India y autorizada ya por 12 autoridades sanitarias en el mundo también fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).


Está compuesta de una versión debilitada de un virus del resfrío común de chimpancé, que fue modificada para que se parezca más al coronavirus sin causar enfermedades.  Se administra en dos dosis con entre cuatro y 12 semanas de diferencia y permite que el sistema inmunológico comience a producir anticuerpos.

Según su fabricante, se puede almacenar de manera segura a temperaturas de entre 2 y 8 grados centígrados, lo que constituye una gran ventaja frente a competidores como Pfizer-BioNTech cuya vacuna debe mantenerse a -70º C y moverse un número limitado de veces. 

Los ensayos clínicos internacionales de la vacuna Oxford-AstraZeneca demostraron que cuando las personas recibieron media dosis y luego una dosis completa, la efectividad alcanzó el 90%, y los fabricantes indios de la vacuna aseguran que Covishield es "altamente eficaz" y está respaldada por los ensayos de fase III realizados en Brasil y Reino Unido.

 

Vacuna Sinopharm

La vacuna china sars cov-2 desarrollada por Sinopharm en colaboración con el Laboratorio Beijing Institute of Biological Products de China (bautizada de modo algo enigmático como “BBIBP-CorV”) fue autorizada con carácter de emergencia por el Ministerio de Salud argentino en febrero pasado.

Con su llegada se inició la inoculación al personal docente de todo el país, debido a su autorización por la Anmat para utilizarla en menores de 60 años.

La BBIBP es la primera con la estrategia de virus inactivado químicamente (las anteriores, son de vector viral), lo que significa que porta una versión del virus alterada genéticamente que le impide reproducirse y desarrollar la enfermedad, pero que genera una respuesta inmune en el organismo con capacidad protectora. De esta manera se logra generar anticuerpos sin que se reproduzca la enfermedad.

La vacuna requiere de dos dosis que deben aplicarse con 21 a 28 días de diferencia y puede transportarse y almacenarse a una temperatura de entre 2 y 8° grados.


En los que recibieron dos dosis produce un alto nivel de anticuerpos contra el virus a una tasa del 99,52%. En términos de eficacia, esta vacuna de dos dosis La vacuna alcanza una eficacia del 79,34%.; las de una sola dosis, como la de Janssen (vía Johnson y Johnson), de un 72% aproximadamente.

Además de Sinopharm, China desarrolla ensayos clínicos de las vacunas contra la Covid-19 CoronaVac, de Sinovac Biotech, y la llamada Ad5-nCoV o Convidecia, de la compañía Cansino Biologics junto con el Instituto de Biotecnología de Beijing, cuyos ensayos clínicos realiza la Fundación Huésped en la Argentina.

 

EN SÍNTESIS:

Las tres requieren de dos dosis para completar la inmunización, pero difieren en el plazo entre una y otra y en los requerimientos para su conservación.

En función de las aprobaciones obtenidas en la Anmat, se aplican a distintos grupos: la Sputnik V, que en un comienzo no estaba aprobada para mayores de 60, se destinó a la primera población objetivo que fue el personal de salud desde las "primeras líneas" o áreas más cercanas a la enfermedad y ampliarlo a mayores de 60 años. Luego fue el turno de la Covishield que se aplicó a personas mayores de 90 años, para continuar con mayores de 80, y de 70 en la medida en que se cuenta con nuevas dosis. Finalmente, Sinopharm fue destinada al personal docente.

Cada una requiere una logística particular, más o menos exigente según sus características.

Según los expertos, que haya diferentes productos, con diferente eficacia (aunque similarmente alta: 79% la de Sinopharm, 82% la de AZ y 91,6% de Sputnik) no es ningún problema. 

La vacunación contra el COVID-19 tiene como objetivo frenar la pandemia. La vacuna es una herramienta de prevención dirigido a reducir las formas graves y complicaciones del COVID-19. Por eso, es fundamental continuar con las medidas de protección, como el uso de barbijos o mascarillas, las medidas de higiene de manos y respiratoria, la ventilación de los ambientes y el distanciamiento social.

Según datos del Monitor Público de Vacunación, consultados actualizados a las 6 de la mañana del 19 de marzo:

  • La Argentina alcanzó las 2.939.364 personas que recibieron la vacuna y de ellas 556.505 las dos dosis.
     
  • La Provincia de Buenos Aires 1.159.725 aplicaciones y 217.476 recibieron las dos dosis.
     
  • Asimismo, fueron distribuidas en todo el país un total de 3.843.565 dosis.

https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/vacuna/aplicadas

De acuerdo con los ensayos clínicos, la eficacia de la primera dosis de las vacunas disponibles en la Argentina para evitar contraer esta enfermedad se encuentra en niveles cercanos al 79 por ciento o del 100 por ciento de efectividad.

Con la campaña de inmunización en marcha en todo el país, la predisposición de la población a aplicarse la vacuna aumentó. 7 de cada 10 argentinos desean vacunarse, esta muestra de confianza se desprende de diversos sondeos realizados. Pero, lamentablemente nos debemos enfrentar a la falta de vacunas.

Según los primeros estudios, parece evidente que quienes están vacunados tendrían protección suficiente como para, incluso con nuevas variantes, no sufrir las modalidades más graves de la infección por coronavirus. Los laboratorios ya están trabajando en nuevas vacunas que inmunicen contra las nuevas variantes de Covid. Así que es probable que la vacunación se convierta en algo parecido a lo que sucede con la gripe, que hay que vacunarse cada temporada porque cada temporada cambia el virus.

Tras ponerse la vacuna contra la Covid puede sentirse malestar difuso, fiebre, dolor en el lugar donde se ha colocado la vacuna… Los síntomas habituales en casi todo tipo de vacunas. Efectos secundarios leves que desaparecen en 24 horas. También (y es lo más habitual) puede que no se note nada inhabitual y la inmunización haga su trabajo sin que la persona vacunada perciba nada.

La gente vacunada está inmunizada pero no significa que no pueda transmitir el virus a otra gente. Lo que hace la vacuna es frenar la capacidad que el virus tiene para enfermarnos, pero los científicos sospechan que la transmisión es posible. Así que, incluso con vacunación masiva, la mascarilla va a seguir siendo parte del paisaje humano habitual.

Sea como sea, la vacunación es la única vía hacia el final de la pandemia. Incluso si las variantes abundan, vacunarse logrará que las muertes por Covid puedan evitarse y que, como mucho, tengamos que padecer modalidades más leves de la infección.

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