Franco Battilana

“Volcar quién soy en una rima es lo que más me apasiona”

El rapero de 21 años, es el primer campeón de la Liga Pilarense de Freestyle, le cuenta a El Diario su experiencia en el mundo del rap estilo libre y sus proyectos para el futuro.
sábado, 13 de marzo de 2021 · 18:13


Por Daniela Minotti


“El freestyle te da el poder de la palabra”. Así lo expresa el pilarense Franco Battilana, en una entrevista con El Diario. Este joven de 21 años, del barrio Villa Verde, se convirtió en el primer campeón de la Liga de Freestyle Pilarense, el 26 de febrero, tras competir en la final contra cuatro raperos en Villa Rosa, en Parque Pilar, Instituto Pellegrini. 

“Me metí a la Liga Pilarense porque vi toda la difusión que estaban haciendo los chicos de Rajatabla. Yo estaba inactivo en las competencias, pero venía practicando y empecé a insistir. Quería un lugar”, recuerda el rapero. Así es como lo invitaron a una exhibición, en la que sorprendió a los organizadores y clasificó. 

Cuenta que el momento del triunfo fue una explosión de su potencial: “Fue increíble cuando me dieron la copa, delante de toda mi gente. Sentí que concreté algo grande”. Pero la pasión de Franco por el estilo libre no explotó en este concurso, sino mucho antes, cuando tenía 12 años. 

“Yo escuchaba rap, pero no conocía el freestyle. Me enteré por YouTube. Y fue adictivo. Se lo mostré a mis amigos y así se expandió, hasta que me animé y me puse a practicar solo. Al principio no quería que nadie me vea”, rememora. Claro está que la práctica lo ayudó con su técnica y su confianza: “En un momento me di cuenta de que lo estaba haciendo bien y que lo podía seguir haciendo”. 

Los extraños a esta cultura pueden preguntarse: ¿Qué fue lo adictivo que impulsó a Franco a pasar horas en las calles y crear rimas con todo lo que veía en el camino? ¿Qué tiene el freestyle que lo llevó, a los 16 años, a conocer a otros raperos? Una de las claves es el diálogo: “Es difícil mantener una conservación sin que nadie se ofenda. Y esto permitía mostrar diferentes puntos de vista, cada uno con su turno para decir lo que piensa de lo que el otro dijo. Se resolvía así”. 

Pero, además, en el freestyle Franco encontró una forma de conectar con las personas: “Volcar quien soy en una rima es lo que más me apasiona. Quizás en cuatro líneas expreso la situación que vivo en toda la semana. Y tal vez alguien lo escucha y se identifica. Eso es lo que me llena. Que me entiendan”. Es esa verdad compartida lo que todo freestyler busca, y lo que, al parecer, es la parte más complicada: “Rimar es fácil. Pero expresar lo que sentís y pensás de manera espontánea y real, eso es lo difícil”.

En este mundo, uno se abre camino con las palabras, aunque también importa tener una fuente de inspiración. Y, en el caso de Franco, su familia y amigos son los que lo iluminan: “Su apoyo fue clave cuando volví a competir. Ese empujón que tenés cuando te dicen que vos podés, eso es lo que me inspira”. 

Si bien el freestyle tiene mucho corazón, también requiere de estrategia, ya sea en concursos como en la plaza con amigos. “Se necesita preparación, porque en cada rima hay que contar una verdad, para representar. Lo que me ayudó es cerrar los ojos, no escuchar a nadie y apuntar a rimar sin trabarme”, explica. Y en un escenario se necesita aún más concentración, aunque “con foco y tener todas las sensaciones a flor de piel es suficiente”. 

Al momento de aconsejar sobre el freestyle, él concluye lo siguiente: “Júntense con gente que le gusta lo mismo que ustedes. Y, si no, traten de explicar a su gente que les apasiona lo que hacen. Que ningún miedo o vergüenza apague lo que pueden dar.

Respeten a los demás, y tengan un fin positivo”. Y Franco vive según estas palabras: piensa seguir compitiendo para conseguir más reconocimiento, lanzar algunos temas ya hechos, con videoclips en mente, organizar un evento de freestyle en Pilar, en la plaza, sin ninguna preclasificación, y estudiar profesorado de música, para perfeccionarse.

Desde afuera, el mundo del freestyle parece algo lejano, de nicho. Pero si se mira mejor, se nota que en el centro está la tan humana necesidad de comunicarse. El freestyle es el lenguaje que Franco eligió para expresarse y aquel que puede servirles a muchos, si solo se animan. 

 

“Es difícil mantener una conservación sin que nadie se ofenda. Y esto permitía mostrar diferentes puntos de vista, cada uno con su turno para decir lo que piensa de lo que el otro dijo. Se resolvía así”. 

 

“Que ningún miedo o vergüenza apague lo que pueden dar. Respeten a los demás, y tengan un fin positivo”.

 

“Se necesita preparación, porque en cada rima hay que contar una verdad, para representar. Con foco y todas las sensaciones a flor de piel es suficiente”.

 

 

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