JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

El derquino que escapó de los vuelos de la muerte

Francisco Villegas era conscripto en Campo de Mayo en 1976. Fue testigo del despegue de aviones con prisioneros que serían arrojados vivos. La deserción y su insólito escondite en el helicópetro de Videla.
lunes, 22 de febrero de 2021 · 19:44


POR DIEGO SCHEJTMAN


A Francisco Villegas todavía se le llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda, a pedido del fiscal, los hechos que ocurrieron hace 45 años. Le pasa dos veces durante su testimonio. La primera, cuando se ve a sí mismo, uniforme de colimba y borceguíes pesados, siendo “bailado” sobre la tierra arada de Campo de Mayo por un sargento que le pega en la cabeza con un machete cada vez que las piernas dejan de sostenerlo. El mismo suboficial que después lo estaquea al sol, envuelto en una capa de nailon para más castigo.
La segunda vez, se quiebra al recordar a otras víctimas. Ahí es todo más confuso. Las luces de los camiones y los gritos que se escuchan por encima del ruido de los motores del avión al que hombres de civil meten a culatazos a los prisioneros.
Hasta esa madrugada en la que se había dormido en un escondite imposible -el helicóptero del mismísimo Jorge Rafael Videla, presidente de la junta de comandantes que había asaltado el poder meses atrás- el derquino Villegas nunca había escuchado hablar de los vuelos de la muerte. Pero la intuición del horror del que estaba siendo testigo lo llevó a correr sin mirar atrás, hasta dejar Campo de Mayo y refugiarse, como desertor, en su casa de Derqui.
Villegas declaró este lunes, en San Martín, en el juicio por los vuelos de la muerte realizados por el personal del Batallón de Aviación 601 del Ejército con sede en Campo de Mayo.
Los cuerpos de las víctimas luego aparecieron en las costas bonaerenses y fueron inhumados como NN. Los acusados son Santiago Riveros, Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi. 

Carreras
Villegas había logrado cierta afinidad con Conditi. “Él era profesor de Educación Física y como yo jugaba al fútbol y era ágil, dos o tres veces por semana lo acompañaba a correr”, contó. Incluso, el capitán lo invitó a un vuelo de bautismo en un helicóptero que él mismo piloteaba. 
Pero los buenos días se terminaron después de una indisciplina de Villegas que resultó imperdonable. “Después de un franco, tenía que presentarme el lunes pero llegué el miércoles”, contó. De ahí vinieron los “bailes”, las estacadas, una celda y las guardias interminables. Todo parte del mismo castigo. 
“Hacía muchas guardias en la parte de arriba, donde estaban los aviones y helicópteros. Yo custodiaba el helicóptero personal de Videla”, contó.
“Una noche de mucho frio y llovizna, abrí la puerta del helicóptero y me metí. Estaba solo y al rato me quedé dormido”, cuenta. Ahí estaba cuando pasó a buscarlo la camioneta que levantaba a los guardias de los puestos, pero no lo encontró. 
“Me despertaron los gritos -cuenta-. ‘No me pegués hijo de puta’. Me asomo y veo que había luces y camionetas con cajas metálicas, como las de carnicerías. Bajaban gente y les pegaban”, dice. Su voz se va convirtiendo en un hilito. El avión tenía “bajaba una puerta grande atrás. A la gente le pegaban y la subían”. 
El colimba Villegas se acurrucó adentro del helicóptero. Ya no tenía frío, pero otra vez estaba temblando. 
Desde entonces, no volvió a asomar la cabeza. Sus recuerdos son los gritos, los ruidos del despegue y las camionetas alejándose. Y otra vez el silencio.
“No sabía qué hacer. Dejé el FAL, el casco, la capa y empecé a correr para el campo. Salí a las vías y corrí para el lado de Polvorines”, cuenta.
Primero se escondió en su casa, en Derqui, donde todavía vive. Pero en menos de una semana lo fue a buscar el Ejército por desertor. Alcanzó a escapar otra vez y se refugió en un campo, entre Derqui y Moreno, donde trabajó unos años en los hornos de ladrillos.
Hoy, 45 años después, su testimonio es clave en uno de los juicios por delitos de lesa humanidad que aún buscan condenar a los culpables del terrorismo de estado. 
 

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