“La burocracia de Medifé hace que mi cuadro siga desmejorando"

El periodista pilarense Luciano Gómez continúa la lucha contra la prepaga. Demora la autorización de un plan para recuperar la funcionalidad perdida durante la asistencia virtual. “Quiero vivir como todos, pero a ellos no les importa”, reclama.
viernes, 19 de febrero de 2021 · 13:12

Una nueva batalla. Un escollo permanente con el que tiene que luchar y que parece un círculo vicioso del que no puede salir.

El periodista pilarense Luciano Gómez indicó que la prepaga Medifé demora la autorización de las terapias que se solicitaron para 2021, dado que su funcionalidad ha desmejorado porque durante el período de Aislamiento Preventivo Social y Obligatorio recibió asistencia virtual y el estímulo no es el mismo.

“Desde el 20 de enero estoy esperando que se aprueben las nuevas terapias –sostuvo-. Es un plan multidisciplinario que busca que yo vuelva a ser lo que fui, porque la asistencia virtual sirvió, pero el estímulo para los músculos no es el mismo y he perdido mucho. Además hubo terapias suspendidas -como kinesiología en agua- que son fundamentales, y ellos siguen demorando todo. La burocracia de Medifé hace que mi cuadro continúe desmejorando y yo no pueda recibir la rehabilitación adecuada”.

Gómez volvió a las tres sesiones de kinesiología neurológica y a la kinesiología en agua. Pero, como consecuencia de esa desmejora le han indicado equinoterapia, psicología y terapia ocupacional con el objeto de que pueda volver a moverse con la independencia que acostumbra.

“Armamos ese plan y nadie responde nada. Llamo al 0800 y me dejan 30 minutos en espera cuando digo mi nombre y se corta. No puedo seguir así. Necesito planear mi vida laboral, organizarme y ellos siguen con que están en los tiempos lógicos. No les importa la salud mía ni del universo de personas con discapacidad”, agregó.

“Tienen en la mente que una persona con discapacidad debe ir de la casa al consultorio y del consultorio a la casa. No entienden que uno trabaja, trata de ser independiente. Hoy más allá del esfuerzo de los que me acompañan, mal pagos como siempre, no alcanza. Es frustrante ver que me cuesta subir un escalón. Por eso estoy muy triste, pero para que ellos lo entiendan parece que tengo que estar llorando en una foto. Realmente no sé qué es lo que esperan”, aseveró.

Cada año, de acuerdo a lo que dice Gómez, pasa lo mismo. Una nueva petición es un problema: “No puedo vivir luchando. Ellos me tildan como asociado conflictivo, como si yo disfrutara tuitear o reclamar. Quiero vivir como siempre y como todos. Pero a ellos no les importa. La vida de una persona con discapacidad ya es difícil. No te alcanzan las horas y ellos son un problema no una solución”, cerró. 

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