Curiosidades

¿Por qué se hacen regalos en Navidad?

martes, 21 de diciembre de 2021 · 07:54

La Navidad está cerca y con ella la habitual entrega de regalos. Una fecha señalada del calendario que con el tiempo se ha convertido en una de las costumbres más esperadas de esta época del año. A pesar de que este tipo de ofrenda es parte fundamental de esta celebración, ¿conoces realmente el origen de la tradición?

Papá Noel, los Reyes Magos o el amigo invisible son solo algunas de las excusas para obsequiar a nuestros seres queridos.  Pero estas tradiciones tienen orígenes diferentes. De hecho, no hay una única teoría sobre por qué damos regalos en Navidad.

Una de las más lejanas se remonta a la Antigua Roma y es de origen pagano. Los romanos realizaban rituales durante el solsticio de invierno en honor a los dioses. Las fiestas más populares, según la Enciclopedia Británica, eran las Saturnales, que se celebraban entre el 17 y el 24 de diciembre.

Durante estos días se honraba a Saturno, dios de la agricultura, con grandes banquetes y bonitos detalles. Además, entre los miembros de una misma familia se solía agasajar con pequeños ramilletes de laurel, que traían buena suerte. Una tradición que con los años se extendió a otro tipo de obsequios, como pasteles caseros, muñecos de arcilla, velas o joyas. Así hasta nuestros días.

En esta festividad, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz. Las Saturnales culminaban el 25 de diciembre con la celebración del Sol Invictus —el astro invencible—, cuando los días comenzaban de nuevo a alargarse y la luz vencía a la oscuridad. Además, coincidían con la finalización de los trabajos del campo y la siembra de invierno.

Los cristianos tomaron todos los elementos de las Saturnales para preservar y santificar esa celebración popular e hicieron coincidir el 25 de diciembre con el nacimiento del niño Jesús.

¿Es San Nicolás de Myra el Papa Noel que todos conocemos? Una de las teorías más aceptadas tiene su origen en la Biblia y el relato de los Tres Reyes Magos. Estos visitaron a un Jesús recién nacido y le entregaron tres presentes para celebrar la feliz noticia. Siglos más tarde, la tradición ha seguido su ejemplo para recordar a los creyentes el regalo que Dios les proporcionó con la llegada de su hijo a la Tierra.

No obstante, aquellos que escogen a Papá Noel como principal benefactor siguen una historia bien distinta. Este personaje tiene sus orígenes en Licia (en la actual Turquía) a finales del siglo III. Allí, un niño llamado Nicolás se quedó huérfano y heredó una gran fortuna de sus padres. Años más tarde, el menor se convirtió en un sacerdote que destinó parte de su fortuna a ayudar a niños y desamparados. Desde ese momento, las generaciones posteriores han entregado regalos a sus seres queridos como símbolo de solidaridad y fraternidad.

En el siglo XIII, San Nicolás era representado en Holanda con una barba blanca, ropa eclesiástica, un saco de regalos para los niños y montado en burro. Los emigrantes holandeses fundaron en 1624 Nueva Ámsterdam —hoy en día Nueva York— en el continente americano y llevaron consigo esta tradición al otro lado del charco.

Sin embargo, el historiador Stephen Nissenbaum sostiene que en Nueva York la costumbre de comprar regalos comenzó en la primera mitad del siglo XIX. Según explica en su libro, “La batalla por la Navidad”, en esa época las personas más pobres podían exigir comida y bebida a las ricas y hacer celebraciones en la calle entre el día de San Nicolás (6 de diciembre) y el día de Año Nuevo.

Entre 1800 y 1850 la población de Nueva York se multiplicó por diez. Las élites, según el historiador, comenzaron a temer que estas celebraciones se convirtieran en protestas cuando los empleadores se negaban a conceder tiempo libre o si se avecinaba un largo invierno de desempleo.

En respuesta a estas preocupaciones, un grupo de hombres adinerados trató de transformar en una fiesta familiar lo que hasta entonces había sido una celebración carnavalesca y callejera. Para ello, apelaron a una supuesta tradición que sus antepasados holandeses habían traído de Europa. Según esta costumbre, los regalos debían darse de padres a hijos y no de amos a trabajadores y sirvientes.

Esta nueva costumbre cuajó y cualquiera de estas tradiciones es una buena excusa que puede servirnos para sorprender con un regalo a nuestros seres queridos.

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