Debido a los cuidados que deben mantenerse por la pandemia de Covid-19, los fieles del Gauchito Antonio Gil vivieron un 8 de enero distinto.
Debido a los cuidados que deben mantenerse por la pandemia de Covid-19, los fieles del Gauchito Antonio Gil vivieron un 8 de enero distinto.
Así, lo sucedido este viernes en el santuario ubicado en Villa Rosa estuvo muy lejos de ser la manifestación multitudinaria y popular que el lugar suele albergar todos los años.
"Se ruega no permanecer por mucho tiempo", habían avisado en las horas previas los encargados de mantener el santuario, que lució preparado para la ocasión gracias a la colocación de vallas "para saludar y prender una vela a nuestro gaucho, siempre manteniendo la distancia y con tapabocas".
Con respeto del protocolo pedido por el Municipio, los "promeseros" se acercaron para agradecer, pedir y encender una vela que podía ser adquirida allí, para colaborar con el mantenimiento del predio.
