Las consecuencias sociales que traerá aparejada la cuarentena como único antídoto por la expansión de la pandemia del Covid-19 empieza a golpear las puertas de los barrios humildes, desde todas las facetas. El Padre Tomás Llorente, un referente de la localidad de Manuel Alberti, lo sufrió en los últimos días de la peor manera en su fundación, donde entraron a robar durante tres días consecutivos.
“Un día arrancaron todo el cablerío. Otro día, los equipos y parlantes del equipo que tenemos colocados allí. Menos mal que quitamos la consola, otros parlantes, ventiladores. Quitamos en un aula otras cosas de valor y se robaron todos los cables”, describió Llorente en diálogo con Código Plaza (FM Plaza 92.1).
“Ahora tenemos servicio de vigilancia del Municipio por la noche hasta que tengamos cámaras”, subrayó el sacerdote para contar sobre su tranquilidad para afrontar los hechos. También destacó a la comunidad local. “He recibido un gran apoyo. En medio de las desgracias, gracias”, declaró el padre Tomás.
“Que era alguien que conocía, eso está claro. Había cosas muy concretas e iban por ellas. Lo que no creo es que sean de los 1.200 que viene a buscar comida”, razonó el cura. “Los que vienen a comer, no roban. Los que roban no lo hacen para comer. Lo hacen para otra cosa. Este es un lugar que les da comida a todos”, sentenció.
Previsor
Como referente del barrio, Llorente se explayó sobre el costado social que se vive en la zona y los próximos obstáculos que se deberán sortear para sobrellevar la pandemia.
“Creo que viene para quedarse un tiempo”, analizó Llorente. “Previne e hicimos una panadería nueva. Agradezco poder haber hecho con maquinaria nueva y ahora estamos haciendo 90 kilos de harina en pan cada día”, confió.
“Creo que no va a bajar de 500 raciones en por lo menos un año un año y medio”, señaló sobre la demanda que tendrá en el comedor. “Nos preparamos para tener un tiempo largo las consecuencias”, completó.
“Habrá mucha gente que se quedará sin trabajo y otra que yo llamo la ‘lepra de los Evangelios’, donde tenían que gritar estoy leproso”, comparó el Padre Tomás la situación a la que se tendrán que acomodar los vecinos.
En este sentido, aventuró que “hay muchas personas que no van a recibir a la gente de barrios humildes para trabajar, especialmente el servicio doméstico. Porque dicen que el Covid está en los barrios”, alertó.
“Nos tenemos que preparar como Iglesia para predicar con la pandemia mezclada”, sentenció.
El lado positivo
Por otro lado, Llorente también señaló el costado donde puede ver la solidaridad emergiendo ante la necesidad de la sociedad. “Nosotros ayudamos al Municipio con 400 raciones diarias porque nosotros podemos cocinar, pero no transportar. Ofrecí comida para que lleven a los barrios que no podemos llegar”, contó.
“Estoy orgulloso porque está bien organizado. El pan que hacemos es riquísimo, de primera calidad. Se parece al español, más cocido que el de aquí. Estoy orgulloso de la panadería”, resaltó.
En cuanto al sostén económico de la fundación, dijo: “Se sostiene con manos abiertas y corazones generosos. Así de sencillo. Tenemos comida en abundancia y harina para hacer pan. Usamos casi 100 kilos de harina por día. No nos ha faltado harina ni un día y tenemos para un mes”, confió. “Es muy generosa la gente. Se ha descubierto una veta de generosidad impresionante. Estoy feliz por eso”, concluyó Tomás.
Y contó que quienes quieran colaborar pueden acercarse a la fundación o encontrarlos en el Canal de YouTube de Capilla Santa Teresita Tortuguitas.
Robos
“Se supone que hay alguien que conoce los movimientos del lugar. Rompieron la puerta de un gimnasio y después tienen un acceso medio lateral, escondido, lo rompieron y entraron. Pusimos otra puerta, la volvieron a romper y entraron. Pusimos pared y volvieron a romper y entraron”, contó Llorente sobre los hechos vandálicos.
“Estoy acostumbrado a robos personales y más grandes, con armas y todo. Ya estamos pendientes con el Municipio, que tomó medidas y desde ese momento ya no pasó nada”, subrayó el padre Tomás.
“No vamos a bajar de 500 raciones en por lo menos un año un año y medio. Nos preparamos para tener un tiempo largo”.
“Los que vienen a comer, no roban. Los que roban no lo hacen para comer. Lo hacen para otra cosa”.