A una semana del inicio de clases en el nivel secundario, las miradas de la comunidad educativa están puestas en uno de los rituales más recientemente instaurado por los adolescentes próximos a egresar: el último primer día; UPD para los amigos.
Se trata de un evento en el que, con algunas variaciones, los jóvenes de 6º año celebran que por última vez en sus vidas inician el ciclo lectivo escolar, haciéndose escuchar. Para esto, son válidos los disfraces, los bombos, los bailes y cánticos alusivos, que en general vienen acompañados de consumo de alcohol por parte de los menores y muchas veces alcoholizados y sin dormir, asistir a clases.
En la mayoría de los casos, la concentración se produce la noche anterior en la casa de alguno de los protagonistas, en una suerte de previa extendida que llega hasta la hora de ingresar a la escuela. El desafío es pasar la noche en vela esperando la llegada del memorable día.
Así, poco después de que amanece, los jóvenes trasladan los festejos a un espacio público o bien a la puerta del colegio, dependiendo de la predisposición del establecimiento. Muchos de ellos están acompañados por sus padres, que usualmente ofician de fotógrafos del evento.
Ante esta situación, que tuvo algunos antecedentes polémicos en el distrito, autoridades educativas y municipales manifestaron cierta preocupación, mientras analizan qué acciones desarrollar, especialmente en los espacios públicos que serán epicentro de las concentraciones.
Según adelantaron a El Diario, lo que se quiere evitar es que se produzcan disturbios teniendo en cuenta la posible coincidencia de estudiantes de distintos colegios, de modo que se está diseñando un operativo ajustado a la dinámica del evento.
Uno de los antecedentes más polémicos de estos festejos en el distrito tuvo lugar el año pasado, cuando alumnos de un colegio privado retiraron la Bandera Argentina del mástil principal de la Plaza 12 de octubre para reemplazarlo por la insignia propia.
En los colegios, la principal preocupación ronda en torno al estado en el que algunos de los alumnos ingresan a clases, teniendo en cuenta que el consumo de alcohol es parte de los festejos. Además de los disturbios que pudieran ocurrir en la puerta del establecimiento, en el marco de las celebraciones.
Como una estrategia para minimizar la posibilidad de que se produzcan desmanes, algunas instituciones optaron por “oficializar” el último primer día, habilitando un espacio para que los alumnos celebren dentro del establecimiento antes de entrar a clases.

