Buscan concientizar a los jóvenes sobre los riesgos del consumo de alcohol en el UPD

La Defensoría del Pueblo de la Provincia difundió una guía para padres y escuelas. Crece la preocupación por el excesivo consumo de alcohol que se da en el ritual del último primer día.

Por Redacción Pilar a Diario 4 de marzo de 2020 - 11:46

En el marco de la preocupación que el ritual denominado “último primer día” genera en la comunidad educativa y en las autoridades, desde la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires publicaron una guía para que padres y colegios trabajen en conjunto con los alumnos en torno a este evento, que en general está atravesado por el consumo excesivo de alcohol durante la noche anterior.

El UPD es un ritual establecido hace algunos años por los alumnos que inician su último año del secundario, que se inicia la noche anterior al día de inicio de clases con una juntada en la que los alumnos, en general, consumen alcohol. En horas de la mañana, los jóvenes trasladan la celebración a algún espacio público o bien a la puerta del colegio, donde llegan con disfraces, bombos, bailes y cánticos, para luego ingresar a clases.

Así, en la guía distribuida por el ombudsman bonaerense se hace hincapié en el rol de los padres y de las autoridades educativas. En este sentido, recomiendan: “Busquemos alojar y contener a las jóvenes y los jóvenes, no dejarlos solos”.

En lo que a los establecimientos educativos respecta: “debemos trabajar y promover, desde la escuela, prácticas de cuidado entre pares”. Y propone que “el abordaje del UPD puede trabajarse, durante el año escolar, como parte de los acuerdos institucionales de convivencia, construidos conjuntamente entre toda la comunidad educativa de modo que se reafirme la responsabilidad colectiva en torno a las prácticas de cuidado para este día”.

Para esto, aclara que “las medidas que se tomen desde la escuela no deben ser únicamente prohibitivas o sancionatorias: trabajemos el UPD como un hecho pedagógico y reflexionemos críticamente sobre estas prácticas”.

En lo que se refiere en específico al consumo de alcohol, insta a familias y autoridades a “problematizar la asociación entre consumo de alcohol y diversión. Hablemos sobre sus consecuencias físicas y sociales, con información científicamente validada y actualizada”.

Así, centrándose en el rol de los padres, “empecemos por casa: hablemos con nuestras hijas e hijos sobre las consecuencias del consumo excesivo de alcohol”.

“Concienticemos que el consumo en exceso implica menos autocontrol –subraya la guía- y reduce la capacidad de procesar información: incrementa las posibilidades de ejercer y/o padecer acciones violentas”.

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