El motor de la gastronomía

Pilar a la carta: propuestas para todos los gustos y el desafío de crecer con armonía

Con 334 restaurantes, bares y confiterías, la gastronomía es uno de los atractivos más importantes del distrito y motor de la industria turística local. Sin techo a la vista, se enfrenta al reto de fomentar los circuitos alternativos que surgen por fuera de los polos consolidados.
sábado, 26 de diciembre de 2020 · 10:01

Por Celeste Lafourcade
c.lafourcade@pilaradiario.com

Si un sibarita se propusiera comer todos los días en un restaurante diferente de Pilar, apenas le sobrarían 31 jornadas en el año para descansar de la odisea. Cocina clásica, gourmet, autóctona, al paso, rápida y exótica configuran un recorrido de colores, aromas y propuestas, que es una de las principales fortalezas del distrito.

Con 334 locales de comida funcionando en la actualidad -entre restaurantes, bares, cervecerías y pastelerías-, la gastronomía es desde hace más de una década un engranaje clave de la economía y de la maquinaria turística local.

Ahora bien, con la tercera oleada de habitantes que según las proyecciones llegará en el corto plazo al distrito, los interrogantes que sobrevuelan a un sector ya consolidado apuntan a su capacidad para acompañar el crecimiento poblacional de forma armónica.

Con 29 años de experiencia al frente de su pizzería Don Camilo, en Del VisoGustavo Suarez fue testigo directo del crecimiento tan “exponencial”, como por momentos desbalanceado, de un rubro cuyo potencial está lejos de alcanzar el techo.

Opciones hay muchísimas, pero es importante que se fomenten nuevos corredores y que se les de difusión”, advierte el empresario, para agregar que “los polos gastronómicos son un boom pero se tiene que hacer algo en conjunto para los espacios no sólo de los centros comerciales”.

En este sentido, señaló que con frecuencia el estado general de los cascos urbanos de las localidades, así como las calles de las colectoras de Panamericana “va en detrimento de los locales gastronómicos”. “La gente –consideró- quiere salir a un lugar tranquilo, seguro, bien iluminado, con las veredas en buen estado”, y para esto es necesario “un poco más de fomento para que esas zonas se revitalicen”.

 

Impulso

Desde la otra punta del mapa de Pilar, el chef José Luis Mastellone, propietario del restaurante 1888 de Manzanares, comparte la mirada: “en Pilar tenemos varios chef, hoteles de primer nivel y una gastronomía muy profesionalizada, pero sería importante empezar a trabajar más en conjunto con todos los sectores, el hotelero y el inmobiliario”.

En cuanto a su pago chico, aseguró que “tiene un potencial tremendo, tiene naturaleza, historia y es el primer pueblo de campo más cerca de la Capital” pero en cuanto al cuidado de los espacios comunes “lo tienen olvidado” y en consecuencia, consideró que “hay que desarrollarlo más”.

Desde el Municipio, la secretaria de Desarrollo Económico, Claudia Juanes, afirmó que la pandemia y las restricciones que impone en general, dificultaron –hasta el momento- la posibilidad de invitar a una concurrencia masiva a los locales de comida. Sin embargo, el fomento de la actividad es una de los grandes compromisos del Municipio.

Estamos en permanente contacto con los gastronómicos trabajando en conjunto”, indicó la funcionaria. “Después de este año tan excepcional, no debemos dejar de pensar en la empleabilidad”, añadió y en este sentido recordó que el acompañamiento en 2020 se orientó a garantizar la supervivencia a través del programa de comercios cuidados, la eximición de tasas y la gestión del fondo especial de turismo otorgado por la Provincia de Buenos Aires para la compra de insumos y la readaptación de los locales a los nuevos protocolos.

No obstante, la mirada está puesta en el futuro y en la pospandemia, entendiendo que “cada vez son más las personas que visitan Pilar para disfrutar de su gastronomía, que es una de las piezas claves de los atractivos del distrito”.

 

La meca

Pionero en lo que a polos gastronómicos se refiere, el Km 50 vive un presente de esplendor marcado por los circuitos consolidados hace décadas como Torres del Sol y Las Palmas del Pilar y los más recientes como el del hotel Ibis.

Aunque tiene vuelo propio, la meca de la cocina en Pilar tuvo su gran espaldarazo a principios de este año con la ampliación del puente de la Panamericana. Y pese a que la pandemia enfrió los motores, el inicio del verano los reactivó a toda velocidad.

Con más de 15 años al frente de Tinto y Soda, la parrilla de Torres del Sol que ya suma dos décadas de trayectoria, Alejandra Acosta palpita una de las temporadas más prometedoras de los últimos años en cuanto a la afluencia de público, en contraste con el invierno más duro y desafiante, que también dejó oportunidades. Es que la necesidad de reinventarse habilitó estrategias que hoy son nuevas unidades de negocios, como la del take away.

Pilar está muy bien en cuanto a propuestas gastronómicas, hay para todos los gustos y en esta temporada ya estamos viendo mucha gente nueva que se acerca por recomendación”, destacó.

No obstante, si de ajustar clavijas se trata, advierte que “sería importante contar con una guía para promocionar todas las opciones que son muchísimas y solo las conocemos los que somos de Pilar. No hay nada que agrupe todas las propuestas”.

Al respecto, Juanes anticipó que entre en el horizonte cercano del área de Turismo está la configuración y promoción de un recorrido sugerido que concentre todos los restaurantes y bares del territorio local. “Estamos  trabajando con las cámaras de comercio para desarrollarlo”, adelantó.

 

En deuda

Si hay un territorio que se vio eclipsado por el desarrollo periférico, primero de la década del 90 y más tarde del de mediados del 2000, fue el centro de Pilar. Desde entonces creció librado a su suerte, sin planificación, navegando entre promesas de embellecimiento truncas e intentos fallidos, como la brevísima peatonal de una cuadra sobre la calle Rivadavia.

Nacido y criado en Pilar, Rubén Belatti –propietario de Los Belatti fundado hace 18 años en la galería del Pilar frente a la plaza 12 de Octubre, el mismo que desde hace 4 años funciona en la colectora de Panamericana-  describe al casco céntrico como “abandonado” en términos de estética.

Son parches arriba de parches”, afirmó y consideró que la situación solo podría revertirse si “se hicieran las obras que hace falta como colocar los cables bajo tierra, arreglar veredas y cordones, replantar los árboles que sean necesarios”. Además de un imperioso ordenamiento de tránsito.

Cuesta mucho que la gente de los barrios cerrados entre al centro de Pilar, si queremos que suceda tenemos que mejorar muchas cosas entre ellas el tránsito y el estacionamiento”, planteó.

Por su parte, en lo que se refiere a los cascos de las localidades, Juanes precisó que “se está llevando a cabo un programa de mejoras en centros urbanos retirando cartelería obsoleta”, entre otras medidas para mejorar el aspecto de las calles.

Asimismo, la funcionaria apostó al impulso que le dará a Pilar la llegada de franquicias de cadenas de comida. En este sentido, inversiones de este tipo están proyectadas por los desarrolladores que le darán nueva vida a la vieja sala del Cine Teatro Gran Pilar, frente a la plaza 12 de Octubre, cuya apertura está planificada para el 2021.

 

 

La capacitación, uno de los desafíos

Al compás de su expansión en Pilar, el sector  gastronómico se convirtió en uno de los grandes movilizadores del mercado laboral, a través de la generación de trabajo directo e indirecto.

Un abanico de oportunidades cuyo provecho dependerá de la capacidad de dar respuesta a las nuevas demandas y es allí donde la formación juega un rol determinante.

Hemos notado falta de mano de obra especializada en gastronomía”, expresó José Luis Mastellone, propietario del restaurante 1888 de Manzanares, y continuó: “es importante la preparación para la batalla de todos los días en la atención al público, en el despacho, en la cocina y sería bueno en la formación, por ejemplo en las escuelas municipales, darle más incentivo a eso”.

 

Un viaje de buen gusto

Entre restaurantes, cervecerías, cafeterías, pastelerías y bares, Pilar tiene 334 locales gastronómicos habilitados y polos consolidados: Torres del Sol, Las Palmas, La Aldea, Ibis, Las Piedras y Tortugas Norte.

Si de cocina internacional se trata, cuenta con seis lugares de comida japonesa, dos mexicanos, tres de cocina mediterránea, cuatro trattorias (cocina italiana exclusivamente) y cuatro de platos norteamericanos. También hay restaurantes peruanos, regionales, para veganos, para celíacos, parrillas tradicionales y pizzerías para todos los bolsillos.

Comentarios

27/12/2020 | 10:01
#1
La nota periodística tiene mucho para desgranar, se menciona a la Peatonal Rivadavia, considero que fue un acierto que se vio como nunca reflejado en el 2020, ya no sólo pensando en el comerciante sino que esta cuadra trajo un poco de alivio en tiempo de pandemia para las familias después de cumplir varias cuarentenas en su casa, poder caminarla en todo su ancho, pero su corta extensión la hace poco funcional para algún emprendimiento gastronómico. A mi ver, aunque no está en la nota y tiene que ver con lo que funciona en la complejidad del año que estamos viviendo y el que viene, fue un desacierto cambiar la estructura edilicia de la emblemática esquina donde funcionó la Galería Pilar Plaza, más conocida como la Galería Rosa, para convertirla en el antiguo modelo de la Tienda Hidalgo Solá, década del 60. Volviendo a lo más cercano, la histórica rosada tenía dos distinguidos lugares gastronómicos con mesitas y sillas ubicadas en lo que fuera un típico patio español, un patio interno rodeado de plantas y una fuente central, llevando confort y seguridad a los visitantes.
26/12/2020 | 11:59
#0
Entre los aciertos y desatinos de obras realizadas que dieron el espaldarazo o la espalda al sector gastronómico en Pilar, la periodista Celeste Lafourcade en su nota menciona un acierto (ver Pilara a la carta), además considero como un desatino del gobierno anterior la falta de ensanche del Puente Champagnat para la circulación en ambas manos y el desvío del tránsito que se hizo por colectora, complicando así el fácil ingreso al Casco Céntrico, en un puente generador de múltiples posibilidades, en este caso hablando de lugares gastronómicos, entre la concurrida zona del barrio Champagnat y el Casco Histórico.