Por Marcelo Echevarría
Por Marcelo Echevarría
Querido lector:
Si usted se detuvo en alguna oportunidad en una localidad que posea su propio edificio donde funcionen todos los juzgados, habrá visto una incesante actividad en sus alrededores.
Tomemos a San Isidro como ejemplo. El Edificio donde se emplazan sus juzgados se encuentra aproximadamente a ocho cuadras de la Catedral, y entre ocho y diez cuadras de la estación del tren Mitre.
Invito a todo aquel que lo desee a recorrer esa zona de diez cuadras a la redonda y podrá ver la siguiente fotografía urbana:
¿Se imaginan ese movimiento hoy en Pilar? ¿Se imaginan el centro de Pilar cómo se potenciaría?
A ello se le suma que se deberían ocupar innumerables cargos en la justicia, lo cual permitirá acceder a ella a muchos jóvenes con vocación de realizar la carrera judicial, como, de igual manera, concursar abogados con experiencia y vocación a fin de acceder a cargos en la magistratura, sumado a ello la contratación de personal auxiliar que no necesariamente debe ser un profesional.
Todo ese movimiento redundaría en beneficio de los comercios de cercanía, de emprendedores, como de igual manera de los propios pilarenses.
Y respecto del servicio de justicia, dependeríamos de una justicia local propia, se acelerarían todos los procesos judiciales al crearse un nuevo Departamento Judicial y las causas no se mezclarían con la de otras localidades, tal como sucede en la actualidad, toda vez que hoy un juzgado de San Isidro recibe causas no solo de Pilar sino también de Beccar, Tigre, Victoria, Olivos, Vicente López, entre otras.
Ese es nuestro sueño que compartimos con Santiago Piermarini, quien fue el precursor de esta iniciativa tres años atrás, de idéntica manera como lo fue el sueño de muchos vecinos para que el distrito posea su Hospital Central y su Universidad Pública.
Quizás sea un pensamiento ingenuo, utópico, de cumplimiento imposible ¿Quién sabe?, pero ¿No está bueno intentarlo?
Decía el escritor irlandés James Joyce: “Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida”.
Para muchos de nosotros vivir en nuestra querida Pilar es sinónimo de esa “pasión” que califica a quienes impulsan estas iniciativas como lo fueron el Hospital Central, la Universidad Pública de Pilar, etc., tildándolos con el mote de “audaces”, “soñadores” o “delirantes” y hoy son los protagonistas de la película y los que dejan su huella por siempre en el distrito.
Y, hablando de películas, deseo llevar a la práctica con todos ustedes estimados vecinos y amigos un pensamiento de Michael Uslan, productor de películas, entre otras, de “Batman”: “Debes tocar las puertas hasta que los nudillos sangren. Las puertas se cerrarán en tu cara. Debes levantarte, limpiarte el polvo de encima y golpear las puertas nuevamente. Es la única manera de lograr las metas en la vida”.
¿Golpeamos la puerta para lograr este ansiado bienestar para Pilar o la miramos de reojos sentados en algún bar del casco histórico?
Les deseo muy Felices Fiestas a ustedes y sus familias.