Después de casi 70 años

Cierra la zapatería Ritmo, un símbolo del comercio de Pilar

El local abrió en 1951, por iniciativa de Aníbal Di Yorio y Elsa Valentino. Su hija Carolina continuó el negocio: "Es una decisión difícil, pero todo tiene un ciclo", afirma. Y sueña "con que Pilar esté lindo, al centro hay que darle empuje".
lunes, 5 de octubre de 2020 · 12:11

El año próximo, local ubicado en la esquina de Rivadavia y Fermín Gamboa habría cumplido 70 años. Sin embargo, la familia fundadora considera que “todo tiene ciclo”: cierra la zapatería Ritmo, uno de los comercios más emblemáticos del centro de Pilar.

Así lo confirmó a Código Plaza (FM Plaza 92.1) Carolina Di Yorio, hija del matrimonio compuesto por Aníbal Di Yorio y Elsa Valentino, fundadores del local allá por 1951.

“Es una decisión difícil, era algo que veníamos pensando hace un tiempo –reconoció-, pero 70 años es mucho tiempo, pasamos por mil situaciones. Todo tiene un ciclo y entendemos que ya era el momento de encarar hacia otros rumbos”.

Si bien la decisión ya estaba madurada, la pandemia de Covid-19 aceleró el proceso. “Lo pensaba para más adelante pero se hizo bastante difícil. El comercio electrónico no ayudó porque son zapatos que te tenés que probar, desde lo digital no hay respuesta para ese tipo de zapatos de señora. Además, hay una competencia bastante desleal entre la fábrica directa y el comercio”.

Carolina confesó que, cuando se lo planteó a su madre, “me dijo ‘yo quiero que vos estés tranquila y contenta’, porque hace varios años que vengo con una preocupación constante”. Sin embargo, reconocer que la historia llegaba a su fin fue (y es) doloroso: “Al principio puse un cartel de liquidación total, sin la frase ‘por cierre’, luego de dos semanas lo escribí con tiza y se me caían las lágrimas… Pensaba en el esfuerzo de mis padres”. Y graficó: “Yo nací en una caja de zapatos: salí de la Clínica Fátima y me llevaron en el moisés a la zapatería”.

Pero agregó que “las cosas tiene un ciclo, y estamos más que agradecidos con los clientes de tantos años. Son satisfacciones, pero uno tiene que entender que hasta acá llegó”.

Comprometida

Por otra parte, Carolina Di Yorio ha sido siempre una activa participante en lo referido al crecimiento comercial de Pilar, tratando de impulsar propuestas para mejorar al centro. “Uno hace lo que puede pero necesita del acompañamiento de los gobernantes. Llega un punto en que hacen lo que pueden, pero creo que pueden hacer un poco más”.

Sobre esto, opinó que al centro “le falta, además de limpieza, propuestas distintas. Sin nombrar marcas, no puede ser que haya tantos locales vendiendo la misma ropa, uno al lado del otro. En cuatro cuadras tenés siete locales vendiendo lo mismo”.

Con respecto al futuro de ese espacio tan emblemático, adelantó que “la idea es en algún momento alquilar el local, quiero que en esta esquina haya algo lindo. Me imaginé un café, porque falta un lugar en Pilar para  juntarse. Quiero que Pilar esté lindo, al centro hay que darle empuje. Los mismos propietarios tenemos que preocuparnos por esto, y no alquilar para poner cualquier cosa”.

Por último, sobre la vigencia de su emprendimiento familiar, Di Yorio señaló que “siempre trabajamos con zapatos buenos, es un local atendido por sus dueños, uno conoce a cada cliente. Mi mamá se acuerda de los números de zapatos de los clientes…”.

Y agregó: “Yo amo a Pilar, nací acá y mi hija también. A ella le encanta salir caminando y entrar en un lugar en el que la conocen. No perdamos ir al negocio amigo”.

Historia

Calzados Ritmo abrió sus puertas el 31 de agosto de 1951, por la iniciativa de Aníbal Di Yorio y Elsa Valentino. Él era técnico químico, pero apenas recibido se decidió a cambiar de rubro en forma drástica, por lo que le pidió un préstamo a su padre para comprar –junto a su cuñado- el local en el que ya funcionaba una vieja zapatería.

Los primeros clientes llegaron al segundo día: en la jornada inaugural no entró nadie, ya que los vecinos creían que –por la elegancia y el buen gusto- no sería un lugar accesible. La primera venta fue un par de zapatos para un niño de 6 o 7 años que entró de la mano de su mamá. Aníbal le prometió regalarle otro par cuando cumpliera 10, promesa que por supuesto cumplió.

La clientela fue tan fiel que siguió comprando allí durante décadas, incluso con esporádicas visitas a Pilar luego de haberse radicado en otros lugares. Además, el lugar fue escenario de una publicidad italiana y un corto español a cargo de la productora de Víctor Bo.

Se va la zapatería Ritmo, otro local que pasa a formar parte de la galería de los recuerdos pilarenses.

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