Un conflicto de un año

Un colegio deberá reintegrar a dos hermanos a los que les había quitado la vacante

Es el María Madre Nuestra, de Manuel Alberti. Los padres de los menores denunciaron discriminación. DIEGEP le dio la razón a la familia.

Por Redacción Pilar a Diario 23 de octubre de 2020 - 13:33

Luego de mucho insistir y trajinar, una familia de Manuel Alberti dio un importante primer paso en la lucha que viene manteniendo desde hace un año: sus hijos podrían volver al María Madre Nuestra, escuela en la que cursaban hasta que fueron apartados sin motivo evidente.

El conflicto se desató a fines de 2019, cuando -después de asistir durante toda su escolaridad- la entidad de Manuel Alberti les negó las vacantes para este año a los hermanos Joaquín (5º grado) y Facundo Mansilla (2º año). De inmediato su madre, Marta Gómez, denunció un acto de discriminación.

En los últimos días, desde la Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP) les informaron a los Mansilla-Gómez que su denuncia era válida, por lo que los chicos deberían volver a dicha escuela.

Lucha
En diálogo con Código Plaza (FM Plaza 92.1), Marta recordó que “desde octubre del año pasado hemos sorteado muchas instancias, hemos golpeado muchas puertas con mi marido, en La Plata y Zárate, por nuestro caso y otros más graves”.

Asimismo, indicó que en reuniones llevadas a cabo este verano, antes de la pandemia, junto a DIEGEP y el representante del Obispado Zárate-Campana “ellos (el colegio) mantuvieron siempre la misma postura. Nunca dijeron que se equivocaron al rompernos un documento en una reunión, ni habernos hecho pasar por todas estas situaciones”. Sobre esto, aseguró que “desde octubre a diciembre les hicieron la vida imposible. Pero mi hijo Facundo, a pesar de todo lo que pasó, quiere volver con sus amistades y profesores. El año pasado lo trataron muy mal, terminó todo con 10 y no le dieron mención alguna, esta gente le hizo mucho daño”.

Por eso, la mujer destacó que “DIEGEP me dio la razón después de tanta insistencia. Me confirmaron que la denuncia y las pruebas eran válidas, porque yo presenté la grabación de la reunión donde el representante legal rompió el acta. Esta gente vino en 2018 y ya veníamos sintiendo violencia, por eso quise tener un registro”.

Y añadió: “Pueden parecer personas importantes, adineradas, y yo ser una madre de barrio, con mi marido estamos desempleados, y no nos pareció justo lo que tuvimos que pasar”.

Dudas
Si bien sus hijos quieren regresar (este año debieron cursar por separado, en escuelas de Tortuguitas), su madre adelantó que “queremos estar seguros de que esto no volverá a pasar. No trabajan con muebles sino con chicos, a los que dañan psicológicamente con todo lo que hacen”.

En una semana se conocería la respuesta del colegio, aunque por otra parte ya está confirmada una reunión con el obispo auxiliar, “a quien le llevaré todas las pruebas para que la Iglesia tome una decisión importante”.

Con respecto a las causas que pueden haber llevado al cese de la vacante, Gómez infiere que “soy una mamá muy presente en la institución y la familia de mi marido participa desde hace 40 años con la comunidad de Manuel Alberti, siempre ayudando junto al Padre Tomás Llorente (anterior representante legal). No sé por qué lo corrieron de la institución, pero desde que estas personas llegaron empezaron a pasar muchas situaciones”.

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