Las variaciones en torno a la cotización del dólar, el recargo del 30% que rige sobre los consumos en el exterior y el aumento de precios en la costa atlántica, confluyeron de forma favorable en Pilar, en lo que al mercado de alquileres temporarios para sectores medios se refiere.
Cuando las posibilidades económicas se achican, la opción de rentar una casa con pileta y parrilla, relativamente cerca del domicilio permanente, parece cobrar fuerza.
“Tuvimos muchísimos pedidos y las propiedades que están en precio y en buenas condiciones, se alquilaron todas”, afirmó Haydée Burgueño, propietaria de la inmobiliaria homónima, quien manifestó que la demanda de con respecto al año pasado subió “más del 50%”.
En este sentido, aseguró que “el mercado ya venía bien por el tema del dólar alto y con el recargo del 30% mucho más”. En cuanto a la composición de la demanda, advirtió que muchos priorizan la seguridad optando por viviendas en barrios cerrados.
No obstante, la elección de quintas de barrios abiertos también creció, sobre todo en grupos jóvenes donde la vivienda es compartida por varias familias.
En coincidencia, Elbio Altezor, de Altezor Propiedades, señaló que las operaciones crecieron con respecto al 2018, al igual que las propiedades que ingresaron a la plaza de alquileres.
“Todo lo que teníamos se alquiló”, aseveró el martillero y aclaró que la mayoría de los alquileres se concretaron por una quincena.
Valores
En lo que a precios se refiere, el abanico el grande y variado, siempre sujeto a las comodidades y a la ubicación de las propiedades.
En este sentido, el alquiler por una casa de tres habitaciones y dimensiones modestas, en un barrio cerrado sin espacios comunes, se ubicó en 50 mil pesos mensuales en adelante, más expensas.
En tanto que una quinta en un barrio abierto, el valor puede descender, siempre de acuerdo a las características de la propiedad, a 35 mil mensuales.
Ahora bien, si la propiedad está emplazada en un club de campo, con canchas deportivas, house y demás espacios comunes, los precios trepan hasta los 200.000 pesos mensuales y 120.000 quincenales. En estos casos, muchos de los valores están expresados en dólares.
“En promedio, el alquiler de una casa en un country está en 2.500 dólares”, indicó Burgueño, para agregar que para muchos propietarios eso significó una baja en cuanto a los valores que se manejaban en 2018, donde un alquiler se ubicaba en 4000 dólares. No obstante, dada la devaluación del peso, en moneda local recibieron más dinero en el presente año.
Esta discordancia entre las pretensiones de propietarios e inquilinos, así como en el valor en el que se cotiza el billete extranjero, derivó en que no todas las operaciones llegaran a buen puerto.
Precisamente, en lo que se refiere a este sector –medio alto- del mercado, desde Vallier Propiedades, afirmaron que “no hubo tantas consultas ni se concretaron demasiadas operaciones”. Para agregar que “fueron menos que el año pasado” y que en muchos casos la publicación de los precios en dólares retrajo la demanda.
En la misma línea, Abel González, de Inmobiliaria González, sumó que “hay muy poca oferta porque hay mucha vivienda que era de fin de semana y ahora es vivienda permanente”.
VIVIENDA
Los permanentes, 40% más caros
El mercado de alquileres permanentes en Pilar, donde la demanda siempre se impone sobre la oferta, la suba en los precios se ubicó en torno al 40% respecto al año pasado.
En lo que se refiere a las renovaciones, las cláusulas de ajuste se ubicaron entre un 15 y un 20% semestral.
Así, hoy el alquiler de un departamento de 3 ambientes en una zona céntrica ronda los 20.000 pesos más expensas, cuyo valor dependerá de las características del edificio o de las prestaciones del complejo si es que está emplazado en un condominio.
En tanto que una propiedad de dos ambientes puede oscilar entre los 8 y los 12 mil mensuales.
En barrios cerrados, el alquiler para una casa de tres habitaciones arranca en, aproximadamente, 35 mil pesos mensuales, más expensas.