Crearon una huerta de la que viven 18 familias

El proyecto fue impulsado por el Movimiento Evita. Venden y consumen lo que cosechan. Y esperan sumar un vivero y una granja.

Por Redacción Pilar a Diario 16 de septiembre de 2019 - 09:56

Dos años atrás, impulsados por el Movimiento Evita, un grupo de personas se reunió y para crear una huerta orgánica en la que llegaron a trabajar 40 personas. Hoy por hoy son 18 las familias que viven de los productos que cosechan, que no solo venden sino que también consumen.

La huerta está instalada en el barrio La Escondida, y hasta allí llegan decena de vecinos que eligen consumir productos frescos y sin agroquímicos y, además, a precios accesibles y más baratos que en la verdulería.

En diálogo con El Diario, Karina Reta que coordina la plantación, explicó: “Todo el mundo dice los planeros esto o lo otro, que la gente no quiere trabajar, que los negros. Dicen de todo y un día nos habló Vale (Valeria Domínguez, dirigente del Movimiento Evita) para ver si teníamos ganas de poner una huertita y fuimos creciendo hasta llegar a ser 40 personas”.

Más allá de que por distintas cuestiones hoy son 18, siguen con el mismo ímpetu y ganas de seguir creciendo. Por eso, además de hacer crecer su producción, no descartan sumar un vivero y hasta una granja para poder ofrecer otros productos.

El camino no es fácil, y lo saben. El costo de la materia prima para poder plantar y cosechar, aumentó paralelo a la inflación y desde las semillas hasta los productos (no agroquímicos) para poder cuidar la producción elevaron su valor.

Sin embargo, la idea de Karina es que siga sumándose gente y, a modo de cooperativa, transformarse en un lugar que elijan no solo los vecinos de La Escondida, sino todo aquel que quiera conseguir verduras y frutas orgánicas, a buenos precios.

Asimismo, cabe destacar que no solo vender y consumen lo que plantan y cosechan, sino que también una parte de la producción la ceden a distintos comedores.

“La idea era mostrar el trabajo que hacen los chicos. Trabajan tanto chicos como gente mayor que no son contratados para otros trabajos. Yo tengo 50 años y por mi edad tampoco me eligen para muchos trabajos”, destacó la coordinadora de la huerta, que por la mañana trabaja limpiando arroyos y por la tarde lo hace en la huerta, para lo cual se capacitó.

Y agregó: “El objetivo que tenemos es mostrar que se puede, que si tenés un pedacito de tierra se puede plantar y sin ningún químico ni veneno. Obviamente no es una cosa que de un día para el otro que se pueda lograr, pero me parece que es algo para destacar”.

Más allá de que más de una vez sufrieron la viveza de algunos que por las noches aprovechan para robar la producción, las 18 personas que mantienen a sus familias gracias a la huerta, no van a bajar los brazos y esperan que este proyecto que nació hace dos años, siga creciendo como lo hacen las frutas y verduras.

 

 

 

 

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