Lo que debería haber sido un día de felicidad y juegos para un grupo de chicos de 8 y 9 años con TGD que asisten al centro terapéutico Empatía, terminó con una denuncia por discriminación contra el parque de camas elásticas Rush, del kilómetro 49,5 de Panamericana.
El jueves por la tarde, nueve chicos de 8 y 9 años que tienen TGD asistieron al parque de camas elásticas junto a sus padres, dos acompañantes y una terapista ocupacional para despedirse antes del receso invernal, aprovechando el beneficio con el que cuentan las personas con discapacidad de no pagar la entrada (que ronda los $500).
Sin embargo, al llegar se encontraron con que no pudieron ingresar porque era considerado un día de “temporada alta” ya que en algunos colegios de la zona comenzaron las vacaciones de invierno, época en la que suele haber mucha demanda.
En diálogo con El Diario, Rocío Figuera, la terapista ocupacional que acompañó a los niños, contó que previo a asistir, los padres se habían informado de cuáles eran las condiciones para poder asistir. De hecho, ya en años anteriores los chicos del centro terapéutico hicieron este tipo de salidas al parque.
Con indignación, la mujer relató: “La política de la empresa dice que de lunes a jueves con certificado de discapacidad, se puede entrar gratis y lo único que tienen que pagar son las medias que salen 90 pesos. Llegamos ahí, hicimos la cola como cualquier otro y nos llamaron a unas computadoras en donde cargaron los datos de los chicos uno por uno; perdimos como media hora y nos dijeron que no podíamos pasar”.
“Son chicos con TGD, a los que les cuesta mucho mantenerse quietos; durante dos semanas estuvimos preparándolos, diciéndoles que había que portarse bien. Muchos venían del colegio que tenían prueba y el incentivo era que a la tarde iban a pasear”, agregó Rocío, que calificó la actitud de RUSH como “injusta por donde se la mire”.
Y se preguntó: “Por qué en vacaciones de invierno los chicos con discapacidad no pueden ir. Además, habíamos acatado las normas porque no eran vacaciones, yo eso nunca lo dudé y no está claro en la página. Les pedí por favor que los dejaran al menos 10 minutos o pasando de a uno para que los chicos no se vayan frustrados sin hacer nada, pero fue una situación tristísima”.
Tan angustiante fue tanto para los chicos como para los padres y las acompañantes la situación que vivieron, que además de pedir el libro de quejas, planean ir tanto a Defensa al Consumidor como a la Defensoría del Pueblo para denunciar lo ocurrido.



