En los últimos días, los socios de la cooperativa Cosefa de Fátima se enteraron de un repentino cambio de toda la comisión de consejeros con acusaciones de irregularidades en el manejo de los fondos.
Se dio a través de un duro documento que lleva la firma del síndico, Hugo Raitano, quien detalló los pormenores de los hechos que produjeron las renuncias.
Entre los motivos existen acusaciones de “supuestos pagos a proveedores y consejeros sin recibos ni comprobante alguno, abuso en la utilización de los vehículos de la cooperativa, pago de precios excesivos y fuera de mercado por cables y equipos, entre otras irregularidades”.
La carta que está fechada a fines de abril último, señala que todo comenzó a desatarse un mes antes con el “incremento de la deuda de la Cosefa con la empresa distribuidora de gas Naturgy”.
“Noté diferencias significativas entre lo que recaudábamos por ese servicio y lo que nos facturaba la empresa proveedora y profundizando el análisis de la situación descubrí que no se le estaba facturando el gas a una empresa gran consumidora de ese producto”, explica el escrito de Raitano.
Según señala el síndico, al solicitar explicaciones “no recibí respuestas satisfactorias del expresidente Luis Ramos y del asesor en gas, Roberto Fernández”, explicó, por lo que asegura que procedió al envío de carta documento y posterior presentación con un grupo de socios.
Encuentro
Raitano describe que fue atendido por solo tres consejeros y que irrumpió en la oficina del presidente, donde se encontraba “el consejo administrativo en pleno”.
Tras aquel encuentro, tanto Ramos como casi todos los consejeros renunciaron y fue entonces que se formó el actual consejo administrativo provisorio.
Pero en su descripción de la situación, el síndico detalla que en las cuatro semanas que lleva la nueva comisión “se detectaron importantes falencias en la administración de fondos” y enumeró: “Pagos injustificados, extrañas alteraciones en la facturación de los servicios, montos no facturados por suministro de gas, dinero en efectivo sin respaldo, como por ejemplo 64.800 dólares entregados por Ramos en pagos a proveedores y consejeros, sin comprobantes (…) entre otras falencias”.
Al mismo tiempo, señala que se suspendieron y modificaron muchos gastos y erogaciones que la cooperativa realizaba, señalando como extraños o innecesarios, como remarca: “El cierre de la innecesaria y antieconómica oficina en el Parque Industrial (…) y la supresión de gastos superfluos como la costosa impresión de facturas, balances y la revista Cuentas Claras”.


