Adiós a la ensalada rusa: La rotisería Tandil cerró sus puertas después de 33 años

A principios de diciembre, Pablo Villanueva, tercera generación al frente del negocio bajó la persiana para dedicarse a otro rubro. Desde 1986 permanecía abierta de forma ininterrumpida.
miércoles, 18 de diciembre de 2019 · 15:42

“¿Y ahora donde compro las milanesas a la napolitana?” Es la pregunta que más escucha por estas horas Pablo Villanueva, a medida que sus clientes van enterándose de la noticia: el cierre de la histórica rotisería Tandil, luego de 33 años de trabajo ininterrumpidos.

Fue a principios de diciembre cuando la cortina del local de la calle Víctor Vergani al 900 bajó de forma definitiva y con ella, los platos que durante décadas acompañaron a los pilarenses cortos de tiempo o no muy dados a la cocina.

“Es un negocio con horarios muy sacrificados, estábamos un poco cansados con mi mujer y decidimos cambiar de rubro”, contó Villanueva en una charla con El Diario. El hombre de 38 años  tomó la posta en el año 2010, convirtiéndose en la tercera generación detrás del mostrador del negocio que inició su abuelo, Antonio Fitipaldi en 1973.

Oriundo del pequeño pueblo de Bonifacio, partido de Guaminí, el fundador desarrolló sus dotes en la cocina en su paso por el servicio militar. Aquella experiencia le dio el espaldarazo para abrir el local de comida para llevar junto a su mujer, Hilda Taroni.

El negocio permaneció abierto hasta principio de la década de 1980 y fue en 1986 cuando la hija de ambos, Alicia, junto a su marido Darío Villanueva, oriundo de la ciudad de Tandil, reabrieron las puertas, bautizando el negocio con el nombre que llevó hasta la actualidad.

En cuanto al secreto de la permanencia, Pablo asegura que la clave –además de la calidad de la mercadería- está en “ser cordial, atender bien a la gente y también ser un poco psicólogo, la gente muchas veces nos contaba sus problemas”.

Descanso
La ensalada rusa, el vitel toné o el lechón con el sello de la Tandil son algunos de los platos emblemáticos que estas Fiestas van a extrañar muchos pilarenses. “A medida que se van enterando, los clientes nos dicen ¿ahora qué hacemos?”, cuenta con gracia el expropietario.

El agotamiento, la amplitud horaria que demanda la rotisería y la necesidad de tener más tiempo para dedicarse a la familia son los principales motivos que enumera Villanueva para explicar la decisión.

No obstante, el sacudón que recibieron las tarifas de servicios públicos y la baja en las ventas terminaron por darle impulso a la determinación. “Pasamos de pagar 1500 a 20mil pesos mensuales de luz y de 3mil a 18mil de gas”, precisó y aseguró que “al final las ganancias se iban prácticamente para pagar impuestos”.

Nuevos aires

Destinado a los negocios con historia, Pablo Villanueva dejó la casa de comidas para ponerse al frente de otro de los comercios emblemáticos de Pilar. En marzo de este año junto a su mujer Mayra adiquirió el fondo de comercio del tradicional bazar Gabisil, conocido como “Ramasa”, sobre la calle independencia al 400, al que ellos denominaron “Juli y Agos”, en honor a sus hijas.

“De a poco le vamos agarrando la mano, los antiguos dueños nos ayudaron mucho, nosotros le estamos dando un aire más moderno y tenemos muchos clientes compartidos con la rotisería”, concluyó.

 

41
36
6%
Satisfacción
7%
Esperanza
2%
Bronca
65%
Tristeza
2%
Incertidumbre
13%
Indiferencia

Comentarios

18/12/2019 | 20:03
#3
La pesada herencia de Macri.
18/12/2019 | 17:05
#2
En los inicios su nombre era AliMoni, en reconocimiento a las dos hijas de Antonio e Hilda. Trabajando como empleado de Bom que Bom le llevaba los tachos de helados para que ellos vendieran sobre Vergani, casi esquina Bolívar, donde fueron sus inicios. Muy buena gente, de buena madera. Pablito se cansó rápido. Su mamá Alicia trabajó mucho más que su hijo. Pero, evidentemente eran otros tiempos. Lo mejor para Pablo y su familia.
18/12/2019 | 16:05
#1
Que lastima, otro icono de Pilar que ya no va a estar!