En diciembre del 2016, Keila Aieta, de 5 años, llegó hasta el Hospital Falcón de Del Viso con mucho dolor de panza. Tras una biopsia, fue diagnosticada con un neuroblastoma de alto riesgo que, aunque inicialmente entró en remisión, volvió a aparecer hace unos días, y es incurable.
Cuando Natalia, mamá de Keila, la llevó al hospital no imaginaba que, a partir de ahí, sus vidas iban a cambiar de manera radical. Sin otro síntoma que un repentino malestar en el abdomen, la nena, que en ese momento tenía 5 años, fue derivada al Hospital Elizalde (Ex Casa Cuna) en donde tras una biopsia le diagnosticaron un neuroblastoma maligno de alto riesgo.
Desde ese momento y hasta septiembre de este año, debió someterse a distintos tratamientos: recibió una agresiva quimioterapia, radioterapia y hasta un trasplante de médula.
En diálogo con El Diario, Natalia contó: “Empezamos el papá, el hermano y yo a hacer la prueba de compatibilidad, pero nos dijeron que no éramos compatibles, y se nos cayó el mundo abajo. Ya con obra social, el oncólogo nos dijo que volviéramos a hacer la prueba en la Fundación Favaloro, la repetimos y salió que su hermano era 70% compatible y el padre un 50%”.
Finalmente, el 14 de mayo le realizaron el trasplante en la Favaloro. El donante fue el hermano de la nena, que con solo 5 años pasó dos horas en el quirófano para ayudar a su hermanita mayor.
Días después, Keila levantó fiebre y se quedó dormida. Como al día siguiente no despertó, decidieron realizarle una tomografía y descubrieron que había sufrido una hemorragia cerebral. El panorama era desalentador.
“Ese día, Kei cumplió 8 años. Mientras estaba en coma me decían que no había más nada que hacer, pero a los 15 días le sacaron el respirador. De a poco empezó a moverse y cuando pudo hablar, toda la fundación celebró”, recordó Natalia.
Desde que despertó del coma del que no creían que pudiera salir hasta fines de septiembre, Keila tuvo que luchar no solo con el tumor, sino con distintos virus y bacterias, pero con entereza le hizo frente a todos los obstáculos. Sin embargo, hace menos de 15 días, un nuevo diagnóstico volvió a golpear la vida de la familia.




