Después de las vacaciones de invierno, alumnos de 5º grado de la Escuela Primaria Nº12 Martín Miguel de Güemes, de Zelaya, comenzaron un proyecto digno de admiración: a partir de plástico, colaboran con la producción de ecomadera que se destinará a la construcción de juegos de plazas, muebles, y hasta casas para gente que lo necesite. Las docentes que coordinan el proyecto son Mirta Roldán y Silvia Molina, de 5º grado A y 5º B, respectivamente.
Alumnos de 5º grado producen ecomadera a partir de plásticos
La iniciativa consiste en llenar botellas de plástico con otros plásticos reciclables y, una vez que reúnan 4.000 botellas, se donarán a la Fundación Botellas de Amor, entidad dedicada “al desarrollo sostenible y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades mediante el aprovechamiento de residuos”, que terminará de procesar el material.
En diálogo con El Diario, Molina, que fue quien llevó la idea a la escuela luego de ver una publicación en Facebook, contó que los alumnos “están muy entusiasmados”. De hecho, tal es el entusiasmo que los estudiantes que asisten en el turno tarde usan los recreos para llenar las botellas.
Pero no solo son los chicos los que aportan el material para producir la ecomadera – que incluye no solo las botellas sino también envoltorios de snacks, sorbetes y palitos de chupetín – sino que la misma docente colocó en el patio del establecimiento una caja, para que todo aquel estudiante, docente o personal, pueda sumarse, y ya empezaron a hacerlo. Lo único que no se aceptan son papeles, telgopor, pilas, y polifam.
Asimismo, también aprovechan los sachets de leche y envoltorios de fideos, lentejas y arroz que les dan los responsables de la cocina, y todo eso es embotellado.
Cabe resaltar que no es la primera vez que la maestra realiza tareas para cuidar el medioambiente, aunque no comenzó en el marco educativo. “Antes me limitaba solo a recolectar la basura que tiraban en playas y campings. Ahora, además de eso, reciclo los plásticos que utilizan en casa, en este proyecto”.
Y concluyó: “Siento que si dos o tres entendieron la importancia de tener conciencia ecológica, mi trabajo está más que hecho. Ojalá de a poco todos entendamos esto. Quiero que les quede planeta para mis seis hijos, mis tres nietos y mis alumnos”.