Un grupo de vecinos de Villa Astolfi reclaman que la obra del edificio de la Escuela Secundaria 11 no se frene y denunciaron que antes de ayer se llevaron las herramientas y materiales en un flete.
Según contaron los frentistas, la empresa que estaba a cargo de los trabajos, Peniel S.R.L, despidió a los empleados que tenía en blanco a través de cartas documento, pero no les dio respuestas a los tercerizados y por eso, estos últimos, decidieron comenzar a vender materiales de construcción de la obra y llevarse las herramientas.
Ayer, el consejero escolar y responsable de la Comisión de Infraestructura de ese cuerpo, Pablo Guzmán, aseguró: “la obra está desde el lunes con trabajos en suspenso a la espera de una reunión en los próximos días entre la empresa constructora y la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar, para evaluar las condiciones contractuales para continuarla”.
Los hechos se contraponen a la respuesta que el presidente de ente, Pablo Donoso, le dio a El Diario hace una semana, cuando los vecinos ya advertían sobre el freno en los trabajos: “técnicamente en Pilar no hay ninguna obra paralizada, sí tenemos algunas que no comenzaron porque están en el proceso de compras y licitaciones”, aseguró en aquel momento el funcionario.
Lo cierto es que las versiones dejaron de ser tales y se convirtieron en realidad. La constructora que inició los trabajos el 16 de junio de 2017, aseguró que los $20.452.834,06 por los que se licitó, quedaron desfasados con la inflación y devaluación del último año. Según señalaron los trabajadores, la firma habría presentado quiebra, pero según señalaron desde el Consejo Escolar, esa versión dada por quienes fueron despedidos no es oficial.
Las posibilidades de que la misma empresa, que tenía un plazo de obra de 420 días y no pudo cumplirlos, para que este año la secundaria reciba a los alumnos en su nuevo edificio, es muy remota. Pero lo más preocupante es que de abandonar los trabajos, deberán ser relicitados, lo que llevaría varios meses más de demoras.




