En Pilar, más de 10 mil familias viven en situación de vulnerabilidad en más de 40 asentamientos informales distribuidos en distintos barrios y localidades. Así lo reveló el último estudio realizado por la ONG Techo, que se llevó a cabo durante el año 2016.
Más de 10 mil familias pilarenses viven en asentamientos
De acuerdo al informe, durante ese año fueron relevados 43 asentamientos en donde, en ese entonces, vivían 13.180 familias sin acceso a servicios básicos como agua corriente, energía eléctrica con medidor domiciliario y sistema de eliminación de excretas a través de red cloacal formal.
Cabe destacar que los expertos entienden como asentamiento informal a un conjunto mínimo de ocho familias agrupadas o contiguas en donde la mitad de la población no cuenta con título de propiedad del suelo, ni acceso regular a los servicios mencionados con anterioridad.
Para llevar a cabo estos informes, desde la organización se basan en una encuesta orientada a relevar las características socio-urbanas de los asentamientos, así como su localización, y el levantamiento de información es realizado por personas contratadas para tal fin (encuestadores) y voluntarios capacitados, oriundos de cada localidad, que entrevistan a los referentes comunitarios.
“La pobreza es un problema multidimensional, que supera al concepto enfocado exclusivamente en niveles de ingresos y consumo, disasociado del contexto social de los barrios más vulnerables. Quién puede pensar que una persona que percibe un cambio coyuntural en sus ingresos puede salir de la línea de pobreza cuando todavía sufre problemas mucho más profundos como la falta de acceso a servicios básicos”, expuso Francisco Del Pino, referente de la ONG, en diálogo con El Diario.
Por esa razón, para él es necesario incorporar aspectos relacionados, principalmente, al fortalecimiento del capital social. Partiendo de estas bases, desde Techo entienden que las razones que mejor resumen las causas que llevan a una familia a una situación de vulnerabilidad son, por un lado la desigualdad y, por el otro, una falta de políticas de fondo que aborden la problemática.
“En nuestro Registro Nacional de Barrios Populares existen 4.300 asentamientos informales con más de 4 millones de habitantes y el promedio de vida de estos asentamientos es de 25 años (en Pilar de 35), lo cual muestra que es un problema estructural y no es responsabilidad de un gobierno puntual sino de la falta de una política que encuentre una solución de fondo; es urgente generar una solución estructural real y es el estado, en todos su niveles, quien tiene todas las herramientas y aptitudes para hacerlo”, explicó Del Pino.
Críticas
A pesar de la labor que realizan, son muchos los que continúan siendo críticos con la asociación civil, entre otras cuestiones por considerar que los materiales que se utilizan para la construcción de las casillas de emergencia, no son aptos.
En respuesta a ello, Del Pino aseguró que “la evaluación de impacto de las viviendas arrojó que tienen un impacto estadísticamente significativo y de gran magnitud en las dimensiones de privacidad, seguridad, relaciones interpersonales y estado de ánimo y percepción de bienestar para las familias que se encuentran en condiciones de marginalidad extrema y la realidad es que nuestro programa no sustituye otro tipo de intervenciones que deben quedar en manos del Estado”.
“Nuestro trabajo tiene como objetivo promover el desarrollo comunitario, a través del fortalecimiento de las capacidades comunitarias y el desarrollo de iniciativas de vivienda y hábitat. Apostamos a que las comunidades fortalezcan su capacidad de dar respuestas adecuadas a su realidad, desde el ejercicio de la ciudadanía, para el bien de la colectividad y la defensa de su derecho a un hábitat adecuado”, agregó.
En números
En cuanto al acceso a servicios básicos en Pilar, en el 100% de los barrios la mayoría de las familias no cuentan con acceso formal al agua y acceso formal a la cloaca, en el 98% la mayoría de la familias no cuentan con acceso formal a la red de gas y el 55% no cuenta con acceso formal a la red de energía eléctrica.
Además, el 60% de los barrios se encuentran a menos de 10 metros de un factor de riesgo (ribera de río o arroyo, camino de alto tráfico, vías de tren o basurales) y 8 de cada 10 barrios se inundan cuando llueve.