DIFÍCIL ACCESO A LA SALUD

Odisea de un jubilado para poder operarse

Debía realizarse una intervención de urgencia. Por la demora del Pami debió pagar unos 200 mil pesos. Y atenderse en General Rodríguez, por falta de especialidades en Pilar.

Por Redacción Pilar a Diario 23 de junio de 2018 - 00:00

Un jubilado debió atravesar una verdadera odisea para poder realizarse la cirugía que, finalmente, le salvó la vida. 
Falta de especialidades en el hospital de Pilar lo obligaron a un peregrinaje en busca de atención y, finalmente, las demoras del PAMI lo hicieron desprenderse de todos sus ahorros para poder hacer frente a la operación. Un periplo repetido, pero que no siempre tiene final feliz.
El calvario del jubilado, al que por pedido de su familia solo se identificará por sus iniciales, E. L., tiene 79 años y vive en el barrio Agustoni.
Un dolor en sus piernas, acompañado por inflamación, lo llevó a consultar en el Hospital Sanguinetti, de Pilar, donde se atiende habitualmente.
La atención fue rápida, pero la respuesta no resultó tranquilizadora: en el hospital de Pilar, solo podrían mejorar los síntomas pero no resolver la causa del problema. Es que el médico diagnosticó que se trataba de un problema vascular, para lo que el nosocomio municipal no está preparado.
Ahí comenzaron las demoras del PAMI. Por eso, E. L. y su familia decidieron realizar los estudios en el Hospital Austral, pagándolos de manera particular. 
Los costos empezaron altos. Solo por estacionamiento, en un día de análisis, debieron pagar 600 pesos.
Con el diagnóstico llegó la peor parte: isquemia crítica, una obstrucción en la circulación de sangre que ponía su pierna, cuando no su vida, en peligro.
En busca de tratamiento, llegaron al hospital de General Rodríguez. Allí, los médicos indicaron que la única alternativa era un by pass, una técnica quirúrgica que permite sortear la obstrucción. 
El tiempo, advirtieron, sería crucial. Pero esa variable, sin embargo, no es la que la obra social de los jubilados mejor maneja. Los médicos le informaron a la familia de E.L. que cuando llegara la autorización de los elementos necesarios para la operación sería demasiado tarde. La única opción era pagarlo de manera particular.
El costo era de 250 mil pesos que, con algunos descuentos, bajó hasta los 180 mil. Una quita importante, pero que dejaba a la operación en un costo difícil de solventar para cualquiera.
“Por suerte, mi papá tenía ahorros y lo pudo pagar. Pero muchos jubilados en la misma situación terminan muriendo”, reflexionó el hijo de E. L. al contar su historia. 
Ahora, en su casa la preocupación no terminó: es necesario operar la otra pierna. Y esta vez, la asistencia de la obra social será imprescindible. 


Luz
Al volver a su casa de Agustoni para su posoperatorio, E. L. enfrentó otro problema: un corte de luz de 72 horas en una de las semanas más frías del año, y sin red de gas en el barrio. 

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