La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) está decidida a avanzar antes de fin de año en la implementación de las fotomultas en la autopista Panamericana.
En principio, planea instalarlas en el ramal central, con una tecnología infrarroja que también permitirá fotografiar las infracciones por las noches, además de recabar otro tipo de información vital para las estadísticas.
Según se supo, los cinemómetros -tal el nombre de las cámaras con radares de velocidad- se instalarán por carriles, para multar a los que infrinjan las máximas en cada uno.
Así, las multas llagarán a los que excedan os 90 kilómetros por hora en los carriles lentos, los 120 en los centrales y los 130 en los más rápidos. Y También a los que zigzaguean buscando avanzar más rápido que el caudal general de tránsito.
El apuro por la instalación de las cámaras radica en la alta siniestralidad de la Panamericana, lo que no solamente puso en alerta a la ANSV sino que activó también un fuerte lobby por parte de la española Abertis, socia mayoritaria de Ausol, concesionaria de los accesos Norte y Oeste.
Es que la compañía Española, con concesiones en 15 países de Europa, América y Asia viene presionando al Estado argentino para tomar medidas que bajen la cantidad de accidentes. Pero no se trata tanto de una cuestión de conciencia como de negocios: la siniestralidad en sus autopistas argentinas le baja puntos en las licitaciones internacionales para gestionar otras concesiones en los países desarrollados.
Foro
A mediados de la semana pasada, se realizó en Buenos Aires la tercera edición del Foro Internacional de Seguridad Vial (Fisevi), que ya había tenido ediciones en Uruguay y Chile.
Uno de los participantes estelares fue el titular de la ANSV, Carlos Pérez. En los pasillos de la convención, el funcionario confió a algunos de los participantes su intención de apurar la implementación del sistema. Agosto fue el mes que llegó a aventurar.
Ayer, fuentes de Autopistas del Sol y del gobierno municipal pusieron en duda que el plazo tan breve pueda cumplirse. Sin embargo, abonaron la teoría de que los tiempos serán cortos. El segundo semestre es la meta.
Mientras tanto, avanza en la Nación un pedido presentado formalmente por Pilar para que la velocidad máxima de la autopista se reduzca a 110 kilómetros por hora, desde los 130 actuales. Una baja que será proporcional también en los carriles lentos.
La mayor traba para comenzar a implementar ya el sistema de fotomultas, sin embargo, no es tecnológica o normativa sino económica.
Lo que está tratando de definirse es la jurisdicción de las infracciones que se cobran en cada punto de la autopista. Los municipios atravesados por la Panamericana pretenden quedarse con una porción importante de la torta.
“Los municipios somos los que ponemos los recursos para la primera línea de atención a los siniestros. A veces, las guardias de los hospitales de Pilar colapsan por accidentes en la Panamericana. Es justo que los recursos generados por las multas ayuden a financiar ese trabajo”, justificaron fuentes del gobierno municipal.
Lobby
La española Abertis es la socia mayoritaria de Ausol, la concesionaria de la Panamericana y el Acceso Oeste. La empresa es, también, la principal lobista para la aplicación de los sistemas de multas por velocidad en la autopista.
El objetivo de la empresa es económico. Aunque, curiosamente, su negocio no pasa por quedarse con una parte del producido por las multas sino, sencillamente, por bajar la siniestralidad.
Es que la alta tasa de accidentes en las autopistas que maneja en la Argentina le hace perder puntos en licitaciones internacionales en los países desarrollados.
Como jugador global, Abertis tiene negocios en España, Francia, Chile, Brasil, Italia, Puerto Rico, India, Colombia Irlanda, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Croacia y Hungría. Y su lobby encontró oídos receptivos en el gobierno de Mauricio Macri.