Fundada el 30 de enero de 1912, con 106 años de vida la estación de tren de Villa Rosa llega a su fin tal como la conocemos: hoy comenzarán los trabajos de remodelación en esa y el resto de las 21 estaciones del Belgrano Norte, obra que se extenderá por más de un año.
Al mirar el camino recorrido es importante remarcar ciertos hechos o acontecimientos que tuvieron lugar en esta parada, que tantos recuerdos evocan para muchos. Por ejemplo, la fiesta de inauguración oficial que tuvo lugar cuando estuvo abierta al público por primera vez, así como también la gran celebración que se hizo cuando la misma cumplió un siglo.
Su primer jefe fue el señor Nievas, quien tuvo como auxiliar a Come y como capataz de cuadrilla a Anone, según algunos registros que se conservan. Su nombre lo adoptó cuando un terrateniente de Buenos Aires donó unas parcelas para la construcción de la parada de trenes, y su esposa, Rosa Boggio, quedó inmortalizada en el nombre de la estación: Villa Rosa. Pero su cariño se lo ganó a fuerza de los visitantes. Cada día, cientos de personas acceden a la plataforma, para ir al trabajo, para visitar a alguien, por cualquier razón existente. Y así, todos ellos incorporaron a esta emblemática parada como parte de su rutina diaria, como una parte más de su vida.
Las idas y venidas, los que corren porque pierden el tren, los que esperan porque llegaron con tiempo de sobra. Los que se despiden y los que dan la bienvenida, las risas y las lágrimas. En poco más de un siglo, la estación de Villa Rosa vivió todo tipo de situaciones, pero hoy comenzará su proceso de remodelación y con ella también el momento de decir adiós.




