En el verano, el fenómeno de la aparición de alacranes suele poner en alerta a los vecinos. Es que las condiciones climáticas son un factor clave en su propagación. Pero cuando las especies son venenosas y ponen en riesgo sobre todo a los más chicos, la preocupación es todavía mayor.
Eso es lo que le pasó a Marianela, vecina del barrio Morelli, de Pilar, que días atrás estaba en la cocina de su casa cuando encontró un alacrán y, aunque lo mató, a los pocos días apareció uno más.
En diálogo con pilaradiario.com, la mujer, con visible preocupación, explicó: “Esto fue unos diez días atrás. El primero apareció un jueves y el otro habrá aparecido un domingo”.
Asustada, junto a su marido llevó a uno de los especímenes a Zoonosis en donde le confirmaron que se trataba del tipo venenoso. Al otro, en tanto, se lo mostraron al fumigador que fue a su casa y también confirmó que era venenoso.
Cabe destacar que la mujer tiene un hijo de solo 2 años, por ese motivo, su preocupación es aún mayor. Y es lógico, la toxicidad del veneno de estos arácnidos afecta con mayor gravedad a los niños. Tal es así que, hasta que fue el fumigador, decidió dejar la casa a modo preventivo.
Indignada, agregó: “Cuando lo llevamos a Zoonosis, además de comunicarnos que era venenoso, nos dijeron que nos iban a volver a llamar para darnos una respuesta definitiva pero todavía nadie se comunicó”.
“No es el único caso en el barrio. A una vecina le aparecieron cinco en su casa. Lo que pedimos es que al menos vengan a fumigar la zona”, concluyó la mujer.


