A Juan Pablo Viglianco, joven de 24 años oriundo de Presidente Derqui, le diagnosticaron un tumor maligno en la columna en mayo de este año. Tras una intervención quirúrgica, rayos y radioterapia, ahora deberá someterse a quimioterapia pero IOMA no le cubre el tratamiento en el Austral, donde comenzó a atenderse, por lo que deberá viajar 100 kilómetros - entre ida y vuelta- al Instituto de Oncología Ángel Roffo, en CABA.
Desesperado pedido de la madre de un chico con cáncer
Desesperada, su mamá, Rosa Paz, pide colaboración para que la quimioterapia la pueda recibir más cerca y no tener que hacer trayectos tan largos con su hijo, sobre todo sabiendo que el tratamiento es muy agresivo.
En diálogo con pilaradiario.com, la mujer, que renunció a su trabajo como niñera para dedicarse por entero a acompañar a su hijo, sostuvo: “Lo único que le pido a IOMA es que le hagan la quimio más cerca, dicen que salen descompuestos y lo que quiero es que mi hijo no sufra más, quiero que pueda estar bien y salir y estar cerca de su casa como pasó cuando se hizo rayos”.
Aunque tanto para los rayos como para la radioterapia no tuvo inconvenientes y pudo realizárselos en el Hospital Austral, unos dos meses atrás, y sin motivos aparentes, dejaron de atenderlo.
“Lo estaban llevando re bien y de un día para otro dejaron de atenderlo, de hecho quedó pendiente una resonancia que Juan Pablo no se pudo hacer por el dolor que tenía. Me comuniqué y parece que por una orden de arriba no le van a hacer más nada porque como tiene IOMA me dieron a entender que si se muere el paciente no tienen a quién cobrarle todos los gastos”, aseguró la mujer.
Y añadió: “En el Austral nos discriminaron por tener esa obra social, me sentí discriminada, me sentí pobre. No les importó la enfermedad de mi hijo, les importó el bolsillo. Mi dolor es tan grande que no puedo creer que tengamos que sumarle todo esto, que todo sea tan burocrático”.
Entre lágrimas, continuó: “Él tiene obra social, no estoy pidiendo que me regalen nada. Lo único que pido es que el tratamiento pueda ser más cerca para que mi hijo no sufra más de lo que ya lo está haciendo”. “Por qué nos hacen pasar por todo esto sobre el dolor que ya estamos pasando”, se preguntó.
Por el momento, Juan Pablo y su mamá viajan hasta el Roffo, donde lo atiende una oncóloga, en una ambulancia de Servicios Sociales de la Policía que, dijo Rosa, les genera varios dolores de cabeza, sobre todo por una cuestión de horarios. “Los médicos deciden a qué hora te atienden, no puedo estar peleándome con todo el mundo pidiéndoles que nos atiendan porque la ambulancia se quiere ir”, declaró.
Y cada día que pasa, la desesperación de Rosa aumenta: el martes la oncóloga definirá cuándo comenzarán las sesiones de quimioterapia que, si no encuentran una solución, implicarán que Juan Pablo, que cuando se enteró que tenía que seguir con este tratamiento se deprimió, viaje más de dos horas al día.
Amigos
Entre tanta tristeza, Juan Pablo, Rosa y sus otros dos hijos, recibieron una enorme alegría. Y es que los amigos del chico derquino mostraron que son “de fierro”. No solo lo acompañan y tratan de distraerlo del momento que está viviendo sino que para poder ayudar a la familia a atravesar los costos que acarrea la enfermedad, organizaron una rifa solidaria.
“Ellos siempre están acompañándolo y a mí siempre me ayudan como pueden. Ahora están sorteando una cafetera, los números salen $50 y la verdad es que toda ayuda es bienvenida para afrontar las cosas que IOMA no nos cubre”, reconoció la señora.
El dato
Para colaborar o comprar rifas, comunicarse con Rosa al (011)-15-5119-8353.