LA COLUMNA DEL PADRE SAYU

La mujer bella, ¿sólo de cuerpo?

Por Redacción Pilar a Diario 3 de septiembre de 2017 - 00:00
En una sociedad donde la imagen de la mujer es reducida a un cierto aspecto del cuerpo, las jóvenes son más vulnerables. "La moda tiene una influencia muy fuerte en los jóvenes y adolescentes”, afirma Catherine Bronnimann, la psicoterapeuta sueca. Aquí resumo su visión:
"Desean identificarse con alguien, sobre todo las personas que no tienen mucha autoestima y que piensan que siendo como las modelos, la vida sería diferente. Hay que dejar este ideal inaccesible y entender que las mujeres no son perchas. Esto puede tomar mucho tiempo, pero algunos estudiantes y jóvenes diseñadores empiezan a reflexionar ya sobre ello”.
"El cuerpo no es una quimera. No se le puede anular. La delgadez no es perfección; tampoco las arrugas, los defectos, las estrías,… Las pequeñas imperfecciones son también el reflejo de experiencias, forman parte integrante de la persona. Borrar estos detalles significa también suprimir un poco de ti mismo”.
"Conservar la facilidad de movimiento, la motricidad de tu cuerpo es una noción importante. Hay una necesidad de cultivar el propio cuerpo para preservarlo. Para honrar este cuerpo modelado por Dios, la primera etapa es respetar con buenos hábitos de vida”.
"El alma y el cuerpo están íntimamente ligados
¡La mujer no es sólo cuerpo! Sí es importante cuidar el propio cuerpo, sin embargo no lo es concederle una atención exagerada”.
"Un culto a la perfección siempre es malsano y llevaría, algunas veces, a comportamientos inadecuados”.
"Con los años, el cuerpo evoluciona según los distintos momentos de la vida. Aceptar estos cambios es la garantía de una evolución de la mentalidad”.
La belleza, signo de la bondad de Dios. Más allá del cuerpo, estos textos de ley evocan también la belleza de la mujer, una realidad objetiva, signo de la bondad de Dios. Santo Tomás de Aquino, filósofo y Padre de la Iglesia, destaca que el cuerpo es legítimo como materia, medio para diferenciar a un individuo de otro.
Él recuerda, ya en su época (siglo XIII) que lo bello es lo que agrada, debe ser percibido para ser apreciado. En la naturaleza o en las creaciones artísticas, la belleza también es un signo de verdad del Creador. La integridad, la armonía de las proporciones y la claridad son las condiciones esenciales de la belleza.
Una mirada benevolente sobre la mujer, su cuerpo y su alma, como un pequeño avance, un cuestionamiento sobre la belleza en el universo de la moda. (Fuente: Aleteia)
El hombre es a la vez un ser espiritual y corporal. 
Todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. (1 Tesalonicenses 5:23). 
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