LA COLUMNA DEL PADRE SAYU

Los niños y la frustración

Por Redacción Pilar a Diario 13 de agosto de 2017 - 00:00
Estamos por celebrar el Día del Niño. Muchos han pensado qué regalar a sus hermanitos, hijos, ahijados, sobrinos, etc.
Según la psicóloga Eugenia Piñero del Colegio de Psicólogos (Murcia, España) los niños que no toleran la frustración pueden convertirse en adultos infelices e insatisfechos, con dificultades para manejar los inconvenientes de la vida, con problemas de agresividad, así como para respetar los límites.
"Intentando evitar a los niños el sufrimiento a toda costa, estamos evitando que se enfrenten a frustraciones cotidianas, que muy probablemente antes o después tendrán que afrontar. Tendemos a sobreprotegerlos y de esta forma estamos limitando su capacidad de aprender, de resolver problemas de forma autónoma e independiente y de enfrentarse a la realidad, retrasando lo inevitable, ya que es poco probable que nunca tengamos ningún problema en la vida”, dice ella.
El niño ha de aprender que no puede tener todo lo que quiere. Es normal que un menor de tres años responda con una rabieta ante una negativa, pero ante ellas, "debemos ayudarles a manejar su frustración y que sean capaces de expresarla en palabras, entendiendo que una rabieta no es la forma adecuada de conseguir lo que pretenden”. De esta forma, aprenden de la herramienta fundamental del diálogo para resolver problemas.
Pero "si las rabietas no se corrigen, pueden mantenerse en el tiempo y transformarse”, es decir, "que en un niño de ocho años se traduce en que este hablará mal y puede llegar a amenazar e insultar a los padres”, ha advertido.
En caso de aumentar la exigencia, pueden convertirse en niños muy exigentes, que quieren las cosas ya, y que las piden de forma déspota. Pueden desarrollar también un exceso de apego a lo material, no valorando lo que tienen y con un pensamiento bastante rígido, no valorando otras opciones, además de poco tolerantes, ella añadió, con lo que el niño que no aprende a gestionar la frustración, podrá ser en el futuro un adulto con problemas de insatisfacción, "con problemas para respetar límites; además de personas infelices, frustradas, con dificultades para manejar los inconvenientes de la vida desde los más cotidianos a otros más complejos”.
Para incidir en la idea de que no es bueno emocionalmente darles todo y a costa de lo que sea, "no hay que darles todo ni quitarles todos los problemas”, los niños "no pueden vivir en una burbuja”. (Fuente: Europapress). 
Dice Jesús "Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.  (Mateo 7, 14).
El amor, el cariño, etc., son los mejores regalos…  FELIZ DÍA.
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