Los Bomberos Voluntarios de Pilar celebraron su día con un
multitudinario encuentro en el predio Piané. En la tarde de hoy, los
socorristas locales llevaron adelante una jornada con actividades al aire libre
para conmemorar el 2 de junio, día en que se creó la Sociedad Italiana de Bomberos
Voluntarios de La Boca en 1884.
La razón del evento fue fortalecer el vínculo con los
vecinos, que la comunidad pueda apreciar de cerca el accionar de los bomberos y
las herramientas que utilizan, además de empaparse de los valores y conceptos
que hacen al ser socorrista. Todo, en medio de un clima familiar y festivo que
resultó propicio para transmitir esos valores a los más chicos.
Alcanzó con caminar por las inmediaciones del predio para
sentir el rugir de las sirenas y describir una puesta en escena que llamó la
atención del público infantil, principalmente.
El cebo fue una decena de autobombas con las puertas
abiertas para experimentar el sueño que la mayoría -sino todos- tuvimos de
chicos: subirse al camión de bomberos.
El festejo comenzó a las 10 y se extendió hasta las pasadas
las 17. Asistieron todas las brigadas que conforman el cuerpo de bomberos del
partido de Pilar y cada una tuvo su espacio para responder las inquietudes de
un público que se mostró curioso ante semejante despliegue.
Uno de los stands más concurridos fue Búsqueda y Rescate con
Ringo y Tango, los dos perros que conforman la unidad canina de Pilar junto a
sus respectivos cuidadores.
La unidad de rescate en altura realizó un simulacro de evacuación
de un edificio de dos pisos. La brigada de incendios forestales detalló las
técnicas y conceptos básicos para evitar que se propague el fuego en un
pastizal y, así, cada unidad explicó las características del equipamiento
empleado en diferentes situaciones de emergencia.
También hubo un espacio dedicado al Departamento de Trauma
en el que se llevó a cabo un curso de RCP y se realizó una votación para
nombrar a la futura mascota del cuartel (ganó Chispa).
El acto final consistió en un simulacro de incendio con una
pantalla de dos metros de ancho que dispara gasoil y despide llamaradas de
fuego. Aun tratándose de una situación controlada, la exhibición permitió
apreciar el calor sofocante y el riesgo al que se someten los bomberos diariamente. El público reconoció la proeza con
una ovación que trascendió el contexto del evento: fue una recompensa a la
vocación de servicio.